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lunes, 27 de noviembre de 2017

Fósforo--We are still alive

¿Tenemos tanto fósforo en el suelo como se dice?
"En zonas como el Poniente Almeriense los abonados de fondo en forma de superfosfato de cal se aproximan a los 500 kg/Ha/año. En el abonado de cobertera se aporta entre 3.3-5 L de ácido fosfórico del 75 % por Ha y riego, equivalente a 1.0-1.5 me/L. En estos casos los valores que se suelen obtener por el método Olsen oscilan entre 50-150 mg/kg de suelo, valores más que suficientes e incluso excesivos para cualquier cultivo hortícola"
Esto decía el libro de A. Casas (Casas y Casas, 1999). Seguramente tiene razón. Pero como la vega de Adra es muy diversa en tipos de suelo, me he molestado en comprobarlo.
  He cogido los análisis de suelo que tenía a mano y utilizando las referencias proporcionadas por López y López en su libro de El diagnóstico de suelos y plantas he hecho una gráfica con los datos.
(López y López, 1990).
Las lineas horizontales de la gráfica muestran los valores mínimo de los valores medios (35) y el mínimo de los valores considerados altos (70).

Se ve claramente que la diversidad de suelos se refleja también en la diversidad de valores de la cantidad de fósforo (Olsen, no he incluido extracciones por métodos distintos).  Los valores fluctúan desde un mínimo de cero, que no puede ser más mínimo, hasta un máximo de más de 800. Aunque hay que decir que Casas tenía razón y la cantidad de fósforo en esta vega es, mayoritariamente clasificada como alta.
  

jueves, 19 de marzo de 2015

CALIDAD DEL AGUA DE RIEGO

El Laboratorio de Salinidad de Riverside en California, a propuesta de Richards (1956) estableció unos parámetros para la clasificación de las aguas de riego que han sido utilizados por muchos años en todo el mundo. Básicamente, y de manera simplificada, para la catalogación de las aguas destinadas al riego, se tenía en cuenta por un lado su conductividad eléctrica para valorar la posible salinización del suelo y su pérdida de productividad y por otro lado se calculaba el SAR (Sodium Adsorption Ratio) del agua de riego para valorar el efecto negativo del exceso de sodio sobre las propiedades físicas (pérdida de permeabilidad o infiltración) y/o químicas (aumento del pH o alcanilización) del suelo. Estas directrices, que eran muy restrictivas para valorar el riesgo de salinización, fueron revisadas en 1972 con los nuevos parámetros de Conductividad Eléctrica mostrados en el diagrama en fondo amarillo. Esta revisión fue incompleta puesto que no corregía el desajuste en la valoración del riesgo de sodificación al no correlacionarlo con los efectos de mejora que producen las altas conductividades sobre este parámetro. Actualmente se desaconseja totalmente valorar las aguas de riego utilizando estas directrices y es recomendable, para profundizar en este aspecto, revisar el artículo de M. Olias, J.C. Cerón y I. Fernández “Sobre la utilización de la clasificación de las aguas de riego del U.S. Laboratory Salinity (USLS) en Geogaceta nº 37 (2005) paginas 111-113.

En 1976 se publican las Directrices de la FAO en “Calidad del Agua de Riego para la Agricultura” en el nº 29 de la Serie Riego y Drenaje por Ayers y Westcot. En estas directrices los parámetros de salinidad mantienen valores muy parecidos a los contemplados por el USLS en su revisión de 1972. Los cambios más importantes se producen al valorar el riesgo de las altas concentraciones de sodio sobre las propiedades físicas y químicas del suelo. Ahora no se habla de sodicidad o alcalinización sino de permeabilidad. Se introduce el concepto de SAR ajustado que, además de las relaciones entre las concentraciones de sodio, calcio y magnesio, tiene también en cuenta los contenidos de carbonatos y bicarbonatos, la CE del agua de riego y el tipo de arcilla predominante en el suelo al que se aplicará el agua. Aunque con estas directrices se mejoró notablemente la valoración de la calidad del agua para el riego en agricultura también era evidente lo farragoso del cálculo del SAR ajustado y la dificultad para el conocimiento del contenido de los distintos tipos de arcillas presentes en el suelo.

Estudios posteriores permitieron simplificar la valoración de la calidad del agua de riego para la agricultura. Las directrices mencionadas anteriormente fueron revisadas por los mismos autores en 1985 y se reimprimieron en 1989 y 1994 en la misma publicación, es decir, el nº 29 de la Serie Riego y Drenaje “Calidad del Agua para la Agricultura”. Estas directrices se mantienen en vigor y de momento no han sido revisadas ni modificadas por la FAO. En ellas permanecen los mismos criterios sobre los problemas de salinización. Se cambia la denominación de “permeabilidad” por la de “infiltración”. Recordar que la infiltración se refiere a la entrada de agua en el suelo (velocidad o tasa de infiltración) mientras que la permeabilidad se refiere mas bien a la percolación del agua infiltrada a través del suelo. En estas nuevas directrices se retoma el concepto de SAR en combinación exclusivamente con la CE del agua. Las directrices contemplan que cuando se prevean problemas importantes de infiltración se puede emplear el método del SAR ajustado. La publicación mencionada hace referencia pormenorizada y exhaustiva de todos y cada uno de los aspectos que se están mencionando. El cuadro mostrado es solo un resumen de las directrices. He querido resaltar en este cuadro la mención expresa referente a la toxicidad potencial para algunos iones específicos. Si nos fijamos, para el cloro y el sodio, queda perfectamente aclarado que la mayoría de los cultivos anuales (hortícolas) no son sensibles a dicha toxicidad y que las altas concentraciones de estos iones, que el agua de riego pueda tener, deben de ser valoradas desde el punto de vista del aumento de la CE que producirán en el suelo y por lo tanto la disminución de rendimiento que ello conlleva.


En este otro cuadro se muestra la representación gráfica de los valores numéricos mostrados en el anterior. Se aprecia claramente como aguas de altas conductividades soportan mayores valores de SAR sin pérdida apreciable de su capacidad de infiltración. Por ejemplo, un valor de SAR de 10 sería muy problemático para un agua de riego de una CE por debajo de 0,5 dS/m mientras que si el agua tuviera una CE de 3,0 dS/m no se esperaría en el suelo ningún tipo de problema relacionado con su capacidad de infiltración.

Por cierto, es frecuente encontrarse  análisis de disoluciones nutritivas de suelos (extractos de la pasta saturada) o de sondas de succión, en los que aparece el valor del SAR. El SAR solo está estudiado y valorado como un parámetro de las aguas de riego para predecir su posible incidencia en la capacidad de infiltración del agua de riego. Por lo tanto no tiene sentido ni debe de ser utilizado este parámetro fuera de su contexto.

En una próxima entrada hablaremos de la relación entre las características del agua de riego y el suelo y de como minimizar los efectos negativos sobre el suelo y/o los rendimientos de las cosechas de aquellas aguas consideradas de dudosa calidad.

lunes, 30 de junio de 2014

MUESTREADOR DE DRENAJE PARA SUELOS

Javier Rubia Palacios me envía estas fotografías de un prototipo de lisímetro. En nombre de la comunidad bloguera le agradezco la aportación. Seguro que para muchos será muy interesante.
















































Fran Arcos utiliza en su finca un medio bidón de metam para facicitar la recogida

jueves, 12 de junio de 2014

Crecimiento-cuajado-absorción de nutrientes en pimiento

"Raices Aéreas" me envia esta interesante entrada para publicarla. Le doy las gracias en nombre de la comunidad bloguera por su valiosísima aportación y la transcribo tal cual.

Crecimiento y Cuajado

Más de una vez ha comentado ¡¡Aporellos!! Los picos de absorción de nutrientes en algunos cultivos y qué unos más que otros poseen. Este comportamiento suele ocurrir poco antes del cuajado. En este post tan sólo se quería evidenciar ese comportamiento ya descrito para otras hortalizas y evidenciarlo con datos reales de esta campaña para el caso concreto del pimiento. Los datos se muestran desde la quinta semana desde el trasplante del pimiento (semana 4), realizado el 5 de septiembre sobre tablas de lana de roca.
 

Se observa en este gráfico como el crecimiento medio por semana es de unos 12-14cm hasta que “para” precisamente cuando empieza a bajar el cuajado de frutos y empiezan a engordar ya éstos, en esa semana el crecimiento medio fue de 3.8 cm de longitud. Este hecho es comúnmente conocido en el campo. ¿Pero que pasa con la CE, pH y absorción de nutrientes?

 

En este otro gráfico se observa que la CE del gotero permanece en una consigna de 2.8 hasta que la CE del drenaje empieza a subir (como ya se explicó en el post sobre “conductividad eléctrica”). La CE del drenaje sigue el patrón del crecimiento con un poco de retraso, a más crecimiento más bajada de CE en el drenaje. Se “para” el crecimiento y empieza el engorde, y entonces empieza a subir la CE del drenaje.

Respecto del pH del drenaje, se observa que cuando hay altas tasas de crecimiento este sube hacia valores básicos, en parte este hecho está determinado por el tipo de nutrientes que absorbe en mayor proporción, los cuales se muestran en el siguiente gráfico.

Absorción de nutrientes


Este gráfico muestra los milimoles absorbidos en un día por metro cuadrado en cultivo de pimiento. Los cálculos fueron realizados teniendo en cuenta las dotaciones de riego y drenajes por metro cuadrado, así como las analíticas para dichas aguas. Aunque los datos pueden tener cierto error como es normal, lo interesante es la tendencia que nos marcan.

Nitrógeno y potasio destacan, claramente por su cantidad y cambio en la tendencia. Calcio muestra una bajada continúa, y acentuada con el engorde. Y los demás siguen cierta constante en estos términos cuántitativos, pero veamos, en el gráfico inferior, que pasa en los relativos, cuando se comparan con los absorbidos respecto del total disponible, y su tasa de absorción (descrita en el Cuaderno Técnico nº 1 de Homo Agrícola). Además en este enlace se describen como se absorben algunos de ellos, lo cual determina su tasa de absorción y por consiguiente su % de absorción.


 
El porcentaje de potasio absorbido está siempre entre el 95-80% muy alto. El amonio como bien se dice es un “caramelo” para la planta y lo absorbe prácticamente todo (gran antagonista del calcio, cuidado con fuertes enmiendas orgánicas…). El magnesio sigue una tasa de absorción decreciente conforme el crecimiento se va relentizando (el pH del drenaje nos lo marca en gran medida). Los nitratos siguen un patrón de absorción más o menos constante a la baja conforme llegamos al cuajado, con ciertos alti-bajos. El calcio tendencia a la baja. Sulfatos a la baja también en tasa de absorción.

Algunas conclusiones
  • La actividad de la planta marca la absorción de la mayoría de los nutrientes pero con diferente intensidad: nitratos, potasio y calcio, claramente marcados. Otros no muestran demasiada intensidad.
  • La dinámica del pH y de la conductividad eléctrica nos sugiere qué está haciendo la planta, y si debemos subir o bajar lo que aplicamos en el gotero.
  • El caso del pimiento es especial porque se rige por cargas y descargas no pasa de forma tan acusada con otros cultivos más constantes entre generación de frutos y crecimiento.
  • Se puede inferir que sobran algunos nutrientes del gráfico de absorción pero esto es arriesgado, puesto que los que “sobran” son los aplicados en menor cantidad y podríamos quedarnos escasos en determinadas situaciones. Las decisiones han de basarse en las tendencias, y más aún si trabajamos en suelo.
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