Actividades

Mostrando entradas con la etiqueta investigación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta investigación. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de febrero de 2014

Las nuevas perspectivas en control biológico

Ese era el título de las jornadas que se celebraron ayer en el edificio Las Mariposas, organizadas por la Fundación Cajamar y Coexphal. No esperaba aplicaciones prácticas inmediatas; se trataba de mirar al control biológico en hortícolas desde otros puntos de vista, y en eso la jornada no defraudó en absoluto.Se hablaba de investigación básica en horticultura, la más criticada porque no suele ofrecer rendimientos a corto plazo, pero -como su propio nombre indica- imprescindible para el progreso de la ciencia aplicada -que es la que produce los euros-.
En su charla, Belén Belliure -de la empresa BioNostrum- habló de como el hostigamiento al que los depredadores someten a las plagas puede modificar su comportamiento, y de como esta modificación afecta a su carácter de vector de virus; a fin de cuentas, más de uno puede pensar que cuando las plagas huyen de los depredadores puede aumentar la dispersión de virus que propagan. Sin embargo, los experimentos realizados con combinaciones distintas de virus, vectores y depredadores (Por un lado TSWV, Frankliniella occidentalis, Amblyseius swirskii, Orius laviegatus y Sphaerophoria rueppelli en pimiento; y por otro lado CMV, CABYV, Aphis gossypii, Adalia bipunctata y S. rueppelli en pepino) demuestran que, a pesar de que los depredadores incrementan las huidas de trips adultos y pulgones alados, NO se incrementa la dispersión del virus. Además, los resultados indican que en virus persistentes propagativos (como el TSWV) el hostigamiento de los depredadores incluso podría reducir la tasa de transmisión del virus, pues la transmisión requiere un periodo de alimentación bastante largo. Llama la atención que en los ensayos se presentara a S. ruipellii -en la primera imagen- como depredador de trips, pero así lo afirman desde BioNostrum, donde llevan varios años centrados en la cría en cautividad de este sírfido. Según Belén, aunque este depredador prefiere alimentarse de pulgones, puede depredar a otras presas -entre ellas al trips- e incluso cerrar su ciclo biológico alimentándose de ellas en exclusiva.
En otra de las charlas, Estefanía Rodríguez -del CSIC de Granada-, presentó una línea de investigación en control biológico por conservación en el poniente almeriense (los famosos bosques-isla entre los invernaderos) Se trata de seleccionar plantas autóctonas arbustivas -algunas de ellas endemismos locales o regionales, y por tanto perfectamente adaptadas a nuestro clima, como la bufalaga de la segunda foto- que reúnan una serie de características -NO sean reservorio de virus hortícolas, muestren una floración escalonada, ofrezcan alimento y refugio a la entomofauna,...- diseñando con ellas áreas naturales que imiten el sotobosque mediterráneo entre los invernaderos (bosques-isla) Estas áreas servirían para conectar la entomofauna de enemigos naturales generalistas y atraer a las plagas que salen de los invernaderos, estableciendo una primera barrera de defensa antiplagas fuera de nuestros cultivos y aportando depredadores a los cultivos establecidos; en definitiva, aumentar la biodiversidad del poniente almeriense y regular las poblaciones exteriores de insectos plaga. Como siempre que se investiga en ecología -y aclaro que me refiero a la disciplina científica, no a la ideología-, el proceso es necesariamente lento y complejo; por definición, un ecosistema no se puede simplificar ni tampoco replicarse en un laboratorio, así que para estudiar un bosque-isla en medio de los invernaderos no queda otra que plantarlo y esperar que crezca. El primer prototipo se diseñó con 29 especies vegetales de 18 familias distintas y se estableció en la E.E. Las Palmerillas hace algo más de tres años; las plantas han crecido, el ecosistema ha empezado a estabilizarse y a partir de ahora comienza la catalogación de la entomofauna local asociada. Más adelante habrán de estudiarse -mediante marcadores y estudios isotópicos- las relaciones tróficas -quién come qué y a quién- y las migraciones de plagas y depredadores entre los invernaderos y el bosque-isla. Queda mucho trabajo de investigación hasta que las características que han de tener los bosques-isla para ser eficaces -extensión, especies, distribución...- estén perfectamente definidas, pues hay que generar nuevos conocimientos; pero en mi opinión la horticultura almeriense los necesita para ser sostenible a largo plazo. Si queremos que los niños que hoy llenan los colegios de El Ejido y Roquetas se jubilen como agricultores ese ha de ser el camino.
Pero quizás la más interesante de las charlas corrió a cargo de Alberto Urbaneja, investigador del IVIA valenciano. Presentó resultados que demuestran que la alimentación del Nesidiocoris tenuis sobre el tomate dispara rutas metabólicas que afectan al comportamiento de otros insectos, tanto plagas como auxiliares. Cuando los Nesidiocoris se alimentan de las plantas de tomate, estas aumentan sus niveles endógenos de dos hormonas vegetales, el ácido absicico -ABA- y el ácido jasmónico. El aumento de los niveles de ABA provoca la emisión de sustancias volátiles -aún desconocidas- que repelen a la Bemisia tabaci -sí, a la mosca blanca- y el aumento de los niveles de jasmónico provoca la emisión de otros volátiles -también desconocidos- que atraen al parasitoide Encarsia formosa. Este efecto se ha testado en olfatómetros y se ha comprobado utilizando variedades de tomate mutantes incapaces de generar ABA o jasmónico; y es la primera vez que se demuestra que un depredador fitófago facultativo -como es el Nesidiocoris- provoca la emisión por parte del cultivo de semioquímicos repelentes para un insecto plaga. Además, también han demostrado que este efecto es inducible en las plantas vecinas; o sea, que los volátiles emitidos por una planta en la que se ha alimentado el Nesidiocoris activan el mismo proceso en las plantas vecinas, aunque no hayan sido picadas por el mírido. Evidentemente eso no significa que las moscas blancas no entren en los invernaderos de tomate con Nesidiocoris, pero comprender estas relaciones interespecíficas puede contribuir al desarrollo de aplicaciones sorprendentes a largo plazo... ¡Quién sabe!; síntesis artificial de semioquímicos repelentes, o selección genética de variedades con mayor nivel de emisión de semioquímicos,...Vamos, un ejemplo perfecto de investigación básica que abre todo un mundo de posibles aplicaciones prácticas en el futuro.
Por último intervino Jan Van der Bloom, que anunció que abandonaba su actividad en Coexphal para emprender nuevos retos profesionales, fuera de la primera línea del control biológico. Aún recuerdo cuando en 1998 conocí a este entomólogo holandés que me empezó a hablar de control biológico -su bigote era entonces más rubio y mi coronilla estaba más poblada-, en aquellos tiempos sin swirskii en los que el Nesidiocoris se llamaba Cyrtopeltis... Durante diez años Jan fue inmune al desaliento y continuó hablando -primero en Koppert y después en Coexphal- de control biológico, aunque muy pocos estuviéramos dispuestos a escucharle. Muchísima gente ha trabajado en muchos ámbitos para que la revolución del 2007 fuera posible bajo los plásticos de Almería, pero justo es reconocer que su papel fue -si no fundamental- importantísimo. En mi opinión, mucho tenemos que agradecer los almerienses a este holandés... Así que -a riesgo de que los troles me critiquen- queda aquí el homenaje de entomofilico: ¡Gracias Jan, y mucha suerte!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...