Y ya que estamos con los micros hay que aclarar que normalmente se utilizan en tres formatos:
1-Como sales: sulfato de zinc, molibdatos, etc. Que suelen ser poco útiles en suelos calizos porque se precipitan o insolubilizan muy rapidamente en nuestros suelos (Solanillo aparte).
2-Como quelatos de probada eficacia. Teniendo en cuenta que todos los agentes quelatantes no funcionan igual en todas las condiciones y que hay muchos de estos agentes.
3-Ultimamente se utilizan también complejos orgánicos de minerales como lignosulfatos, citrato, humatos, gluconatos, heptagluconatos y aminoácidos de eficacia menos contrastada que mantienen el ion metálico más tiempo en la solución del suelo.
De estos dos grupos últimos, más que decir yo aquí mucho os pongo un enlace a un resumen que hace uno de los expertos mundiales en quelatos que además contamos con la ventaja de que algunas veces escribe en español: Juan José Lucena de la Universidad Autónoma de Madrid.
En la imagen una de las últimas incorporaciones al mundo de los quelatos el IDHA quelatando un Mn.
Ahora que cambiará el tiempo y además con la psicosis de los virus bueno será recordar como se distribuyen los síntomas de las carencias en las plantas. esto es un esquema general que he encontrado en internet. Hay que tener en cuenta que existen variaciones entre las especies vegetales, diferencias entre las variedades y diferencias estre la especie vegetal y su relación con el elemento nutritivo. También tener en cuenta que en nuestros cultivos algunos de los micros tienen un comportamiento dual, como el Mo en el gráfico y aparecen sintomatologías un poco desviadas de lo esperado. Es solo un recordatorio.
Un escenario como este, con un nivel de virus cercano al 100%, es un drama, una pena y una desgracia, pero una vez llegados a este punto y una vez asumido el trauma, que hacer?
Desde luego lo primero seria dar un fuerte tratamiento fitosanitario para intentar bajar el nivel de mosca el máximo posible. Esto no lo hace nadie.
Despues las opciones que se manejan en nuestro campo son tres:
- Picado de plantas y enterrado en el suelo. Obviamente esto ni pensarlo, seria una locura.
- Meter un rebaño de ovejas que se coman las plantas. Si el nivel de mosca es pequeño y el rebaño muy grande, de manera que sea capaz de eliminar la totalidad del cutivo en muy poco tiempo - 1 dia-, no me desagrada.
- La tercera y en teoria la mejor, a mi me genera cierta inquietud, es la de llevar las plantas a un centro de recogida de residuos agrícolas. Por un lado, no se si existen contenedores totalmente cerrados para el transporte de residuos agrícolas, yo no los he visto, los típicos abiertos por encima no me sirven para este tipo de casos con virosis. Por otro lado, la planta de residuos, una vez recibida la carga, ¿como la trata?, lo correcto sería incinerarla nada más llegar, ¿lo hace o la acumula junto al resto de residuos?, lo cual seria muy grave.
A lo que vamos, yo me pregunto si estamos preparados para actuar en casos de crisis como el actual?
Un invernadero nuevo. La tierra es practicamente polvo. Al regar se compacta. Por encima arena grano de arroz con un tercio de arena volada. La raíz se ha negado a penetrar en lo duro y se ha expandido notablemente por una arena limpia, esto es con poca capacidad de intercambio iónico. El resultado es este que se ve. Afecta casi a un tercio de la finca y aunque la raíz es buena la planta ha sufrido un notable retraso en su desarrollo.
En este caso no se ha sulfatado el suelo, se utilizó un guante para darle a las hojas sin que cayera al suelo. La hierba se secó pero al quedar las raices llenas de herbicida el tomate de la cosecha posterior presenta este aspecto. Por suerte no había demasiada carrigüela y las plantas afectadas han sido pocas. Se utilizó un herbicida sistémico añadido a un herbicida total, ese fué el fallo, el herbicida total.
A veces la asfixia no se produce por los riegos sino quie es mucho más simple se produce porque de verdad ha habido una inundación, por causas diversas que se presentan en la vega. En ese caso aparecen los síntomas clásicos de la asfixia radicular ya descritos anteriormente, más agudos, y que terminan con la planta fuera de combate. Aparecen además otras plantas como las de la foto que no presentan los síntomas clásicos, más bien un ensanchamiento de las hojas superiores con pérdida relativa de clorofila que le da a la planta un aspecto distinto, además de bordes quemados por la deshidratación
. En este caso desconozco los procesos fisiológicos que los desarrollan. Algunas se terminan secando pero otras sobreviven a la asfixia provocada por esa inundación.
No
llevo demasiado en esto de la agricultura, pero en estos 15 años me ha dado tiempo a sufrir de primera
mano varios “apocalipsis víricos”. La primera trompeta ya había sonado
antes de que yo aterrizara en este negocio; en 1988 el puñetero trips comenzó a transmitir
el spoted en pimientos y tomates. Solo los cientos de miles de
litros de metamidofos que se gastaron en la década de los 90 mantuvieron
a raya al TSWV. Cuando lo prohibieron en 1999, el Campo de Cartagena se
pasó a los bichos y Almería se quedo bailando con los diablos chinos
seis años más; un peligroso baile que casi nos cuesta la vida en aquella
famosa alerta sanitaria del isofenfos-metil.
La
segunda trompeta sí que me pilló recién llegado. En 1997 era yo un
“peritillo” cuando la mosca blanca comenzó a transmitir el virus de la cuchara de
Israel (el TYLCV-Is) En unas pocas semanas se paso de una chulesca
incredulidad a la más absoluta histeria; el Metofan, el Lannate, el
Confidor, el Sanmitte y el Tracker se despachaban en los almacenes de
suministros como botellines de cerveza en la hora punta de un
chiringuito playero. De poco sirvieron los tres tratamientos semanales
contra mosca blanca que se dieron a los tomates; aquel año quedaron muy
pocas plantas sanas en nuestros Danielas de ciclo largo –recuerdo bien
lo mucho que se habló durante aquellos tiempos sobre conspiraciones y
vientos de Levante en los corrillos de Roquetas y Vicar–. Al final, solo
la mejora de la hermeticidad en los invernaderos de tomate consiguió
rebajar las pérdidas en los años siguientes, y no fue hasta la aparición
de variedades con cierta tolerancia cuando los tomateros del Poniente
pudieron irse a la cama medio tranquilos. Entre tanto, el virus de la
cuchara corrió como la pólvora por otras zonas de España: en poco tiempo
puso a Canarias y Mazarrón contra las cuerdas; a Nijar y a la Costa de
Granada tardó algo más en llegar, pero lo hizo con rabia y para
quedarse.
Tanto
tratamiento contra mosca blanca tenía que tener sus consecuencias; para
el año 2000 no había forma humana de barajar al condenado bicho con lo
que teníamos en nuestros almacenes. La Bemisia había desarrollado
resistencias a todos los insecticidas disponibles, y ni siquiera el
famoso y costoso “barrido cero” –financiado por la Junta de Andalucía–
impidió que las nubes de mosca blanca se cernieran sobre el Poniente
como una plaga bíblica. Y en estas condiciones sonó la tercera trompeta y
“apareció” de la nada el virus de la vena amarilla para complicar el
tema de las cucurbitáceas, hasta entonces relativamente tranquilas. Al
principio no creíamos que fuera demasiado peligroso, pero en el otoño
del 2001 el CVYV barrió los invernaderos de pepino como nunca habíamos
visto –la producción bajo tanto que para febrero los pepinos se
remataban en dos cortes casi a 500 pesetas–; y durante la primavera
siguiente se dedicó a arrasar las sandias, que reventaban o se llenaban
de bultos y nudos amarillos. La comidilla del campo aquel año fue la
extraña y súbita aparición de variedades de pepino resistentes al CVYV,
pero la verdad es que los pepineros sobrevivimos gracias a ellas y –todo
hay que decirlo– a unos sobrecillos plateados que comenzaron a cambiar
de manos en los carriles del Poniente. La sandía no tuvo tanta suerte;
el virus de la vena estuvo a un tris de acabar con este cultivo en el
Poniente almeriense, ya bastante tocado por entonces gracias a los
puñeteros cortes en verde.
La
situación no se enmendó hasta el bendito 2007, aquel año en que los
agricultores y técnicos almerienses –con más miedo que vergüenza– nos
lanzamos a la desesperada al Control Integrado de Plagas en pimiento. La
población de mosca y de trips descendió radicalmente al sur de la
sierra de Gádor, y durante unos años bajo el mar de plástico los virus
destructivos dejaron de ser la pesadilla recurrente de cada verano.
Hasta que este agosto ha sonado la cuarta trompeta: el ToLCNDV, el
puñetero Nueva Delhi…
Es
humano perder los nervios y buscar culpables, pero son otras las
necesidades y las urgencias. Si queremos salir de esta con bien tenemos
que ponernos a trabajar –y rápido–, y tomar decisiones basándonos en los
conocimientos y experiencias que hemos acumulado durante los últimos 20
años, evitando caer en antiguos errores. Es obvio que hay que controlar
la mosca blanca al máximo en aquellos cultivos que sean susceptibles, y
que esosignifica más tratamientos; pero ya aprendimos en el
98 que centrándonos solo en los insecticidas lo que conseguiremos será
desarrollar resistencias en la mosca blanca.Es imprescindible aumentar la hermeticidad de
los invernaderos de calabacín y utilizar otras medidas físicas –mantas
térmicas, placas,…–, como ya se ha hecho en los de tomate y pepino.
Pero esta vez no deberíamos de estar solos, tenemos que ponernos a trabajar TODOS. Es imprescindible conocer lo antes posible al nuevo enemigo; nuestros científicos tienen que ponerse a trabajar juntos –y rápido–, sin que las competencias entre administraciones de distinto color político interfieran en su trabajo –ni
los virus ni la mosca blanca entienden de fronteras administrativas–.
Aprendimos en el 2007 que solo el Control Integrado de Plagas puede
reducir la población del insecto vector hasta el punto de rebajar la
incidencia de un virus, y por ese camino debe ir la solución; pero aún
tenemos que desarrollar protocolos altamente eficaces en muchos
cultivos… ¿Dónde están los sobres de A. swirskii de 125 individuos? ¿Qué pasa con las autorizaciones de uso para el A. limonicus?
Para reducir la incidencia de estos virus es imprescindible mantener la
vega limpia, y en la gestión de los restos vegetales la Administración
local tiene mucho que decir ¿Qué pasa con las plantas de gestión de
residuos vegetales en el Poniente? ¿Para cuándo las continuas reuniones
se concretarán en proyectos reales? Seguro que las casas de semillas
están trabajando ya en fuentes de resistencia contra el Nueva Delhi, y
justo es que ese esfuerzo les reporte un beneficio económico; pero sería una vergüenza y una cabronada –así, con todas las letras– que la semilla del primer calabacín resistente duplicase el precio actual.
Tal y como están las cosas cada vez está más claro que –al menos en
ciertas comarcas o zonas– es necesaria una cuarentena de cultivos; las
Autoridades pueden vigilar su cumplimiento, pero es el propio sector quien tiene que pedirla ¿Dónde está la Interprofesional?... El tiempo vuela, y el reloj ya ha empezado a correr.
La
banda sonora para los británicos Muse; música del siglo XXI. y –como él–
intrincada, bizarra y electrónica. El vídeo es de la versión en
directo, la única que se puede colgar desde Youtube (cosas de la WMG) Personalmente prefiero la versión de estudio, de la que podéis disfrutar
aquí.
No se por otras comarcas pero por aquí este año está incidiendo una plaga que nos devuelve a los 80. He encontrado ya en bastantes fincas de pimientos araña roja que además se está dispersando dentro de ellas muy rapidamente. Cuando la población inicial de araña es elevada se suben unas cuasntas a las partes altas de la planta donde tejen su tela e individualmente son dispersadas por el aire y un hilo de seda. Lo nuevo de este "outbreak" es el poco arsenal de fitosanitarios con el que copntamos en producción integrada. Confiemos en que la lucha con Phytoseiulus pueda ayudar y además sería conveniente que aparecieran registros en hortícolas de nuevos acaricidas que ya existen para otros cultivos.
Con "Lamark" se explicaría la rápida adaptación de las plagas a diferentes ambientes, como por ejemplo aquellos sometidos a selección por plaguicidas, donde es posible la aparición de resistencias.Esta aparición de resistencias podría ser producida por cambios epigeneticos .¿y en que consisten los cambios epigeneticos?
Consisten en que en una gran cantidad de genomassecuenciados se ha visto mucha expresión fénica y como consecuencia la observación de los genotipos, se ve influenciada por el ambiente, y esto lleva a producir cambios epigeneticos que afectan no sólo a ADN sino a las proteínas que forman parte de los cromosomas, LAS HISTONAS. ESTOS CAMBIOS SON DEBIDOS A METILACIONES, que pueden producir cambios en la expresión de los genes. Estos cambios pueden ser transmitidos a la descendencia, de aquí la importancia de los mismos.
Es decir que las características adquiridas durante la vida pueden ser heredadas por los descendientes" Es la ley de los caracteres adquiridos " , así pues nuestros descendientes no heredan solamente un bloque de instrucciones sino parte de la vida que hemos llevado o en este caso el insecto. Por ejemplo una pulga de agua, que al verse amenazada por prestadores, le crece una especie de muralla defensiva, que reaparece en sus descendientes si son fecundados en esos instantes de temor.
Esto hace que al aplicar un insecticida, se produzcan rápidamente cambios ( metilaciones ) en el ADN , que hace que sus descendientes sean rápidamente resistentes y no haya que esperar a como decía Darwin " una sucesión de generaciones en las cuales a lo largo del tiempo aparecen mutaciones en algunos individuos, que haga que prosperen por esta r mejor adaptados al ambiente, en este caso el insecticida" .......si fuese así aún funcionarían el confidor, el cascada y tantos otros insecticidas que en muy poco espacio de tiempo han dejado de funcionar en Almería. Es decir , según Darwin habrían de pasar muchas generaciones de insectos que demoraría demasiado la aparición de especies resistentes.
Mucho me temo que después de la aparición del ToLCNDV en nuestros cultivos de calabacín, durante los próximo meses -y quizás sean más de doce- se va a hablar mucho de los geminivirus, así que no está de más conocerlos con un poco más de detalle. Eso sí, como a fin de cuentas estos rollos teóricos no son del agrado de muchos será mejor soltarlos en sábado, manteniendo así las tradiciones del blog. En fin, allá vamos...
La familia Geminiviridae es un caso singular entre los virus vegetales. El genoma de la mayoría de los virus que afectan a nuestros cultivos está formado por ARN (ácido ribonucleico), pero sin embargo los viriones icosaédricos geminados de los geminivirus -que podéis ver en la primera imagen- encierran un genoma compuesto por una hebra circular de ADN (ácido desoxiribonucleico) de cadena simple. Debido a este hecho muestran características únicas entre los virus vegetales, pues el ADN viral ha de migrar hasta los núcleos celulares para poder trascribirse y replicarse. Dentro de la familia se engloban 4 géneros, pero es el género Begomovirus el que trae de cabeza a los horticultores de medio mundo. No en vano los Begomovirus son transmitidos de forma persistente circulativa por moscas blancas -explique en detalle esta forma de transmisión aquí-, y todos sabemos que la Bemisia tabaci (la más eficaz transmisora de estos virus) es una plaga extremadamente difícil de controlar. Los tomateros del sur de España lo saben muy bien, pues llevan 15 años peleando contra la enfermedad del rizado amarillo de las hojas del tomate (lo que normalmente llamamos "virus de la cuchara") causada en España por al menos 4 begomovirus -ver aquí-.
Pues resulta que los Begomovirus que teníamos por aquí son relativamente sencillos, porque -visto en su conjunto- este género es mucho más complejo. Algunos begomovirus tienen un genoma compuesto de una sola hebra de ADN, que codifica todas las proteínas necesarias para que el virus infecte a la planta y muestre síntomas; estos begomovirus "autosuficientes" se denominan begomovirus monopartitos (los que teníamos por España son de este tipo) Sin embargo, otros begamovirus no son tan autosuficientes y para infectar a su huésped requieren la presencie de un betasatélite, que no es otra cosa que otra pequeña cadena de ADN que se encapsula por separado y es, por tanto, exterior al genoma viral; a éstos se les denomina begomovirus monopartitos asociados a betasatélites. En otros aparecen -además del betasatélite- otras pequeñas hebras de ADN denominadas alfasatélites (también encapsuladas aparte en pequeños viriones) de las que aún no se tiene clara su función; son los denominados begomovirus monopartitos asociados a alfa y betasatelites. Y por último la mayoría de los begomovirus tienen un genoma compuesto por dos hebras distintas de ADN del mismo tamaño -denominadas ADN A y ADN B- que se encapsulan en viriones distintos, ambos de idéntico tamaño y forma, hablándose entonces de begomovirus bipartitos; el ADN A codifica las proteínas implicadas en la replicación y el encapsulamiento del virus, así que es imprescindible su presencia para que se de la infección. Como podéis ver en la segunda imagen, se distingue entre los begomovirus bipartitos del Nuevo Mundo (América) y los del Viejo Mundo, pues estos últimos codifican una proteína más en su ADN A. Nuestro nuevo "amigo" el ToLCNDV es precisamente de estos últimos, es decir, un begomovirus bipartito del Viejo Mundo. Además, el ToLCNDV -a pesar de ser bipartito- se encuentra asociado habitualmente a betasatélites en su zona de origen -ver aquí- y esta asociación parece ser muy provechosa para el virus -a raíz de lo que puede verse en las fotografías de esta presentación, especialmente las de la diapositiva 10-. Según los científicos indios los betasatélites pueden interactuar con los begamovirus -monopartitos y bipartitos-, incrementando la severidad de los
síntomas, aumentando la acumulación de ADN viral y viriones e incluso
expandiendo el rango de huéspedes.
Toda esta diversidad va "por barrios", como podéis ver en la tercera imagen. En el Mediterráneo hay pocos geminivirus -solo el 5% de los muchisimos conocidos- y no hay satélites de ningún tipo, así que estamos en una "zona tranquila". Las zonas calientes son sin duda el subcontinente indio y el extremo oriente, donde se concentra la mayor diversidad; el 46% de los geminivirus, el 98% de los alfasatélites y el 94% de los betasatélites provienen de esa zona del mundo, así que allí es donde está el "potaje". Sumemos a esa enorme diversidad el clima tropical, la presencia continua de moscas blancas y la facilidad que tienen los begomovirus para recombinar -intercambiar ADN entre ellos- o pseudorecombinar -intercambiar las cadenas de ADN B entre ellos- y es fácil comprender el enorme exito del ToLCNDV. En 20 años se ha diversificado en docenas de cepas, algunas de ellas capaces de infectar a huéspedes muy distintos... Vamos, un auténtico mal bicho. Mucho habrá que trabajar en todos los ámbitos para lidiar con él...
Es muy común la aparición de estos insectos depredadores de pulgones en cultivos ecológicos e incluso en producción integrada. Ya hemos escrito aquí algunas entradas sobre ellos, en especial estas de Entomofílico1 y 2. Pero para quien no conozca como se mueven estos bichos (decir que quien depreda el pulgón es la larva, n o el adulto) he subido este video que me ha proporcionado Raquel que se entretuvo en hacer esta pelicullilla en los exteriores de una mano.
Bueno, aquí pongo el informe que ha presentado Sanidad Vegetal sobre el estado del nuevo virus. No se si se lee bien pero que más o menos ya se ha dicho antes aquí bien en los posts o en los comentarios. Del resto de cultivos no dice nada.
Y en este tiempo cuando llueve algo hay que estar al loro porque el sol vuelve a salir rabiando. En Adra la lluvia fué muy poca, pero aumentó hacia levante. Uno no se puede llevar solo por lo que ve, porque aquí lo que pasó fue que el hombre se confió en que la lluvia no habia sido mucha por aquí. Y en solo medio dia desde que cayó el agua hasta la mañana siguiente que se volvió a blanquear, las plantas han sufrido quemaduras tremendas. Por suerte no ha afectado a toda la finca pero si a las paratas superiores donde la acumulación del calor hizo que muchas plantas hayan quedado muertas.
La foto ha salido un poco borrosa
Pues si, es un país qu está en la quinta leche, entre Siberia y China y que en invierno hace un frio del carajo (-20 ºC) y más seco que Almería. Y que tiene que ver con los invernaderos? Pues nada, solo la curiosidad de que la madre de mis niños se ha ido de viaje a ese sitio y contra todo pronóstico ha vuelto a su casa (se ve que todavía no se ha cansado). Y me trae de entre unas miles de fotos una con invernaderos. ¿Y para que
quieren estos un invernadero? Pues como solo tienen dos meses para cultivar pretenden con este invento aumentar la duración de los cultivos al doble (unos cuatro meses). Se ve que están jarticos de carne y leche y quieren algo verde que no sea hierba.
Para los que se muevan por la zona eso está así como quien dice bajando de la zona de Irkutsk en la Siberia hacia la capital de Mongolia a mano derecha
En la otra foto el mercado de Ulan Bator (el mercaillo de Vicar es más grande) con pimientos seguramente de origen chino. No preguntaron el precio.
Al final no hago sino acordarme del chiste de Eugenio
En tiempos de dudas se sale consistentemente con respuestas rápidas y claras, y eso es lo que necesitamos urgentemente para saber a que atenernos en cada momento y antes de la histeria. No necesito decir más.