Creo que estamos abusando de algunos micros en especial cobre y manganeso. El cobre lo gastamos por tierra mar y aire. En este análisis d bernjena donde se ha utilizado hierro a mansalva, como en casi todas las berenjenas y sin embargo no tiene ni el mínimo exigido. Yo lo achaco a la cantidad de cobre que inhibe la absorción del hierro. Dejo para la revista un artículo más extenso sobre el tema. En nuestros calizos es precisamente la cal la que nos salva de que estas cantidades de micros sean peligrosamente altas.
Actividades
miércoles, 15 de febrero de 2012
martes, 14 de febrero de 2012
Heladas raras
Un año muy raro respecto a las heladas. Nunca había visto planta de sandía helada con tunelillo de plástico. En un sitio frio como Las Chozas, pero nunca espera uno que pueda helar como ha sucedido a pimientos en Dalías y Berja. Incluso en sitios inverosímiles como La Fuente del Ahijado en Adra (lo más temprano de Europa) he visto hojas de berenjena quemadas por el frio. Y al lado melones, eso si más protegidos, próximos a meter la colmena. En las sandías de la foto la helada ha afectado al 25 % más alto de la finca que está en pendiente. Por suerte solo afectadas las hojas intermedias puesto quie el cogollo con mayor actividad metabólica y más cantidad de pelos tarda más en helarse. Ahora que si se hiela el retraso hubiese sido mayor. En fin a ver si mejora el tiempo y se van estirando un poco y dejan atrás las quemaduras. Un invierno especialmente duro por estas tierras.
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accidentes climáticos
lunes, 13 de febrero de 2012
Angello
A más especialidades se desarrollen mejor para el agricultor normal porque las hectareas dedicadas se diversifican. Viene esto a cuento con el desarrollo de este novísimo pimiento de Syngenta Seeds que desde luego no va a competir con los que aquí siembran la mayoría. Hasta ahora solo es producido por Clisol. Como su propaganda dice "sweet and seedless pepper", este pimiento no tiene semilla. Es para "cocktail". Pero al no tener semilla se reproduce vegetativamente y la empresa vende planta. Supongo que será muy caro para el público en general y recogerlo será un coñazo. El fruto es crujiente y bastante más dulce que un pimiento italiano rojo que son los más dulces que conociamos. El aspecto es el de un pimiento picante pero sin picor.
Y hasta le han dado un premio pero eso para mi es secundario.
Y hasta le han dado un premio pero eso para mi es secundario.
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Variedades
domingo, 12 de febrero de 2012
Criterio de demarcación--Para lo que sirven los amigos
Dificil decidir lo que es ciencia de lo que no lo es. En ese empeño han trabajado muchos filósofos de la ciencia durante la historia de la humanidad. Por dificil que sea, hay una cosa fácil de discernir: las chorradas. El caso Benveniste provocó un aluvión de reacciones en todo el mundo. Con un poco de sentido común se verá la imposibilidad de que el agua tenga memoria. Seríamos todos inmortales después de las veces que se ha diluido cualquier sustancia en el ciclo del agua en la tierra. De todos modos como en la agricultura hay agri pero poca cultura los métodos milagrosos abundan (quien no recuerda el CEN). Aquí el criterio de demarcación es muy sencillo: cuando pasan los años y su consumo decae es que no será tan bueno el producto que nos venden.
Ni los amigos le han valido. Gran voz, poca cabeza.
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el sermón del domingo
sábado, 11 de febrero de 2012
Control Integrado de plagas
Desde hace unos años en Almeria se ha producido una evolución en el control de plagas. Se ha pasado de un control químico a un control integrado. A la vez y más importante se esta creando una evolución en la forma de pensar del agricultor respecto al tema.
El control integrado de plagas reside en el uso de una combinación de métodos agricolas para que las plagas no causen daños económicos al cultivo. Así, se utilizarán métodos químicos, biológicos, físicos, culturales y genéticos para llevarlo a cabo.
De manera que se utilizarán variedades e injertos que ayuden a garantizar un buen resultado con sus resistencias o tolerancias contra virus, hongos y nemátodos. Se utilizarán barreras físicas - telas antitrips-, que dificulten la entrada de plagas en los primeros estadios del cultivo, cuando este es más sensible.
Se hace necesario la utilización conjunta de insectos auxiliares y tratamientos químicos respetuosos, para el control de plagas y enfermedades, enfermedades que habría que limitar mediante el control de las condiciones climáticas dentro del invernadero y el uso de la fertirrigación que lleve nuestro cultivo lo más equilibrado posible.
Pero todo esto siendo de vital importancia no sería suficiente sin la debida atención a los cultivos. Observación y prevención son los términos fundamentales en este control. Observar los primeros focos de plaga para que no se extiendan y prevenir futuros problemas.
El control integrado de plagas ha provocado la aparición de nuevas plagas, antes controladas con los insecticidas de amplio espectro, plagas contra las cuales apenas disponemos de armas, solo la prevención que a veces no es suficiente, incluso el control es más complicada en unos cultivos que en otros , pero, que quereis que os diga, yo recuerdo hace unos pocos años cuando la mosca blanca y trips arrasaba los cultivos, cuando el uso de ilegales estuvieron a punto de acabar con la agricultura- y estuvimos muy cerca del fin, muy muy cerca- y me veo ahora con mis problemas de plagas y no hay comparación.
A pesar de los claroscuros- nemátodos, cochinillas, creonteades...-, sin duda es el camino.
El control integrado de plagas reside en el uso de una combinación de métodos agricolas para que las plagas no causen daños económicos al cultivo. Así, se utilizarán métodos químicos, biológicos, físicos, culturales y genéticos para llevarlo a cabo.
De manera que se utilizarán variedades e injertos que ayuden a garantizar un buen resultado con sus resistencias o tolerancias contra virus, hongos y nemátodos. Se utilizarán barreras físicas - telas antitrips-, que dificulten la entrada de plagas en los primeros estadios del cultivo, cuando este es más sensible.
Se hace necesario la utilización conjunta de insectos auxiliares y tratamientos químicos respetuosos, para el control de plagas y enfermedades, enfermedades que habría que limitar mediante el control de las condiciones climáticas dentro del invernadero y el uso de la fertirrigación que lleve nuestro cultivo lo más equilibrado posible.
Pero todo esto siendo de vital importancia no sería suficiente sin la debida atención a los cultivos. Observación y prevención son los términos fundamentales en este control. Observar los primeros focos de plaga para que no se extiendan y prevenir futuros problemas.
El control integrado de plagas ha provocado la aparición de nuevas plagas, antes controladas con los insecticidas de amplio espectro, plagas contra las cuales apenas disponemos de armas, solo la prevención que a veces no es suficiente, incluso el control es más complicada en unos cultivos que en otros , pero, que quereis que os diga, yo recuerdo hace unos pocos años cuando la mosca blanca y trips arrasaba los cultivos, cuando el uso de ilegales estuvieron a punto de acabar con la agricultura- y estuvimos muy cerca del fin, muy muy cerca- y me veo ahora con mis problemas de plagas y no hay comparación.
A pesar de los claroscuros- nemátodos, cochinillas, creonteades...-, sin duda es el camino.
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metodos culturales
viernes, 10 de febrero de 2012
Técnicas antiguas
El famoso sanwich que históricamente hemos hecho en los enarenados (arena, estiercol, tierra de cañá y suelo) algunas veces da problemas porque hemos abandonado el retranqueo estandar que reinicializaba el suelo después de unos años (como si fuera un ordenador). Al no retranquear y dependiendo de la tierra aportada, ésta puede ponerse muy dura co lo que dificulta la penetración de las raices jóvenes. Solución parcial: volver al mancajillo.
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métodos culturales
jueves, 9 de febrero de 2012
Hablando de virus... (Capítulo 4. Defendiéndose y contraatacando)
La batalla entre los virus y las plantas se libra dentro de las células vegetales. Es una batalla silenciosa a nivel molecular, donde las armas de los dos contrincantes –no podía ser de otra forma– son proteínas y enzimas. A pesar de los grandísimos avances que se han realizado en las últimas dos décadas –os aseguro que este tema no se parece en nada a lo que estudié en la carrera a principios de los 90–, los científicos todavía desconocen gran parte del arsenal y las estrategias de plantas y virus. Podéis imaginar que si el tema no era sencillo en los post anteriores, menos lo es en éste… Trataré de hacerlo más cercano y comprensible volviendo a la “fabrica celular” que describíamos en el primer post de esta serie.
Las plantas –como cualquier organismo vivo– se defienden de los continuos ataques químicos, biológicos y ambientales que reciben. Una parte de esa defensa depende de genes que se expresan aunque la planta no haya tenido nunca relación con el patógeno –o sea, está genéticamente predeterminada–. Esta resistencia genética ha aparecido por la evolución conjunta de la planta y el patógeno a lo largo de cientos de miles de años y los genes que la regulan son los famosos genes de resistencia. Hay genes de resistencia para todo tipo de patógenos (hongos, bacterias y virus), aunque como estamos “hablando de virus” nos centraremos en ellos. Pero antes debo de aclarar que los términos que emplean las casas de semillas y los virólogos para referirse a la relación entre plantas y virus son muy distintos. Las casas de semillas –siguiendo este documento de la ISF (International Seed Federation)– definen resistencia como la habilidad de una planta para LIMITAR el desarrollo de una enfermedad y establecen dos niveles –resistencia alta (HR) y resistencia intermedia (IR)– según se muestren pocos o muchos síntomas. Sin embargo los virólogos hablan de resistencia si el virus sólo se duplica en la primera célula infectada; de tolerancia si el virus invade la planta y acumula viriones, pero no aparecen síntomas de la enfermedad; y de sensibilidad si el virus invade la planta y ésta muestra algún síntoma, por leve que sea(1). Vamos, que muchas de las variedades resistentes para las casas de semillas serían consideradas plantas sensibles por los virólogos; pero no hay nada peyorativo en esta distinción. La resistencia intermedia a CVYV (el “virus de la vena”) en pepino evita los síntomas sin impedir ni la replicación del virus ni la acumulación de viriones; un virólogo la llamaría tolerancia, pero nos salvó la vida a los pepineros hace 10 años. Las resistencias intermedias a CYSDV (el “virus del amarilleo”) en pepino y a TYLCV (el “virus de la cuchara”) en tomate limitan la duplicación y el movimiento del virus, pero no impiden la aparición de síntomas; para un virólogo serían plantas sensibles, pero a nosotros nos permiten hacer control integrado en pepino y seguir cultivando tomate en algunas áreas de Nijar, donde la presión del “virus de la cuchara” es brutal. Aunque el objetivo final de los virólogos es encontrar genes de resistencia que IMPIDAN la replicación del virus, mucho tenemos que agradecer –al menos en Almería– a estas resistencias intermedias incorporadas por los genetistas de las casas de semillas…
Como ya vimos en el primer post de la serie, los genes –también los genes de resistencia– codifican proteínas, así que serán estas las responsables de la resistencia de la planta al virus. A veces la resistencia genética es pasiva y no implica una actuación de las células vegetales. Nuestra fábrica celular simplemente modifica ligeramente una de sus máquinas –la proteína codificada por el gen de resistencia– que ya no sirve para hacer copias del virus. Pero en muchos otros casos la resistencia genética es activa, y es la presencia del virus la que desencadena una serie de reacciones en la célula infectada. La más conocida y mejor estudiada es la reacción de hipersensibilidad (HR, del inglés Hypersensitive Response) Una reacción de hipersensibilidad me recuerda mucho al final de una película de James Bond; con la alarma sonando estrepitosamente, tiros y explosiones por todas partes y un botón de autodestrucción. Esta vez nuestra fábrica celular detecta la presencia del enemigo y, después de enviar una señal de alarma al resto de las fábricas –las otras células de la planta–, dispara todas sus armas y se autodestruye tratando de matar al virus. En estos casos (podéis ver un esquema en la primera imagen) la planta ha desarrollado una proteína –codificada por un gen de resistencia (R)– capaz de interaccionar con una proteína del virus denominada por ello elicitor –codificada por uno de los genes virales, denominado gen de avirulencia (avr)–; si las dos proteínas se unen, el compuesto resultante dispara toda una serie de mecanismos de defensa vegetal. Se producen en el interior de la célula altísimas concentraciones de agentes oxidantes, hormonas vegetales, toxinas –como las fitoalexinas– y las famosas proteínas de la patogénesis (PR proteins, por el inglés Pathogenesis Related protein) –un grupo muy heterogéneo de proteínas con efecto contra patógenos que últimamente están muy de moda–. La inmensa mayoría de estas sustancias tienen cierta actividad contra hongos y bacterias, pero a los virus no les hacen ni cosquillas; ahora bien, este “pelotazo” químico acabará matando a la célula infectada –al tiempo que endurece y engrosa su pared celular– para así impedir que el virus se mueva a las células vecinas. No se sabe con seguridad cual –o cuales– de estas sustancias intervienen en el aviso al resto de las células de la planta, pero el caso es que las demás células comienzan a activar los mismos mecanismos de defensa y –aunque en menor concentración y sin morir– a acumular las mismas sustancias, adquiriendo así cierta resistencia a los patógenos. En los alrededores de la célula suicida este proceso se denomina resistencia local adquirida (LAR), comienza casi inmediatamente y tiene mayor intensidad. En otras partes más alejadas de la infección se denomina resistencia sistémica adquirida (SAR) comienza más tarde y es menos intensa(2). Todo esto ocurre continuamente en nuestras fincas de pimiento; las resistencias a tobamovirus –los “virus de la verruga” de las solanáceas– y a TSWV –el “virus del spoted”– controladas respectivamente por los genes L4 y Tsw, funcionan exactamente de esta forma. Sin embargo, todos sabemos que las resistencias genéticas se rompen en muchas ocasiones. Con temperaturas muy altas y alta presión del virus el sistema proteico que dispara la resistencia puede fallar, pero el contraataque de los virus se basa en la extraordinaria facilidad con la que pueden aparecer cepas capaces de burlar la resistencia genética; los virus sufren mutaciones, recombinaciones entre cepas, recombinaciones con el genoma del huésped… Especialmente problemático es el caso del TSWV que –además de lo dicho– puede intercambiar alguna de las tres hebras de ARN de su genoma entre cepas (reasociarse) o recombinar con su vector, con lo que presenta una variabilidad tremenda. Según este reciente estudio, donde unos franceses destripan la madeja que va dejando el “virus del spoted” alrededor del mundo, la reasociación estaría muy relacionada con la ruptura de la resistencia genetica a TSWV en pimiento proporcionada por el famoso gen Tsw.
Pero, aunque parezca mentira, si hablamos de virus vegetales la resistencia genética es sólo un complemento. El principal mecanismo de defensa antiviral de las plantas está basado en el reconocimiento y destrucción del ARN de los virus y forma parte de lo que los científicos denominan Silenciamiento Génico Post-Transcripcional (PTGS por el inglés Post-Trascriptional Gen Silencing) Detrás de este pomposo nombre está lo que muchos consideran como el primer gran descubrimiento científico del siglo XXI (sus primeros postuladores, los norteamericanos C. C. Mello y A. Fire, recibieron por su trabajo el Premio Nobel en el 2006) Este tema mantiene hiperactivos a los biólogos moleculares de medio mundo, pues su comprensión y control puede traer soluciones médicas y biotecnológicas impensables hace sólo unos años –también en el ámbito de la agricultura, como veremos otro día–. Para los muy frikis he tratado de resumir lo básico del proceso en la segunda imagen (tampoco llego mucho más allá) aunque evidentemente es muchísimo más complicado… El PTGS es un complejo mecanismo celular con el que los seres vivos controlan la expresión de los genes, y su funcionamiento me recuerda mucho a una especie de Control de Calidad de nuestra fábrica celular. Recordemos que en el centro de operaciones de nuestra fábrica –el núcleo celular– las instrucciones escritas en ADN se copiaban en ARN –durante la trascripción genética–. Algunas de estas copias se doblan sobre si mismas formando un bucle de ARN doble. Cuando llegan al citoplasma, estas copias dobladas no pueden traducirse en los ribosomas –los talleres que fabrican proteínas–, pero si son trabajadas por el sistema de Control de Calidad de nuestra fábrica celular, que corta con unas tijeras –un complejo enzimático denominado DICER– el bucle de ARN doble en dos pequeños pedacitos llamados micro-ARN (o miRNA, por sus siglas en ingles) Después, los Inspectores de Calidad –un complejo enzimático denominado RISC– buscan en toda la fábrica celular cualquier copia de ARN que encaje con estos micro-RNA y –una vez la encuentran– rompen o estropean la copia, impidiendo así que los ribosomas fabriquen la proteína que codificaba. De esta manera la célula controla qué proteínas tiene que fabricar en cada momento. Pues bien, los virus vegetales fabrican en algún momento de su ciclo ARN doble. Cuando el Control de Calidad encuentra en nuestra fábrica celular ARN doble procedente de un virus lo corta con sus tijeras –el complejo DICER– en pequeños pedacitos llamados pequeños ARN interferentes (o siRNA, por sus siglas en inglés) Los inspectores de calidad –el complejo RISC– utilizan algunos de estos pequeños ARN interferentes para reconocer el ARN del virus y destruirlo, deteniendo así la infección. El Control de Calidad también utiliza parte de los pequeños ARN interferentes para fabricar más ARN doble y volverlo a cortar, amplificando el control del virus. Además envía parte de los pequeños ARN interferentes a otras células, creando una protección antiviral sistémica. El control de virus vegetales mediante PTGS es un mecanismo muy efectivo que protege a las plantas de la mayoría de los virus vegetales (si no fuera por él casi podría decirse que todos los virus infectarían a todas las plantas), pero –como bien sabemos– no es infalible. Se sabe que algunos virus son capaces de interferir y desactivar este sistema (los potyvirus son expertos en esto), o de modificar algunas estructuras celulares para replicarse a salvo de los complejos RISC. En esta guerra ninguno de los dos contrincantes va a rendirse. Llevan así millones de años y así seguirán unos cuantos millones más, siempre defendiéndose y contraatacando. ..
Edito porque se me había olvidado que los virus muchas veces atacan conjuntamente, especialmente cuando dos virus son transmitidos por el mismo vector. En Almería es muy fácil ver infecciones simultáneas de TYLCV y ToCV en tomate, o de CVYV y CYSDV en pepino –los cuatro trasmitidos por Bemisia tabaci–, o de TSWV y PMoV en pimiento –trasmitidos por Frankliniella occidentalis–. En estas infecciones mixtas los mecanismos de defensa vegetal que desactiva un virus favorecen la duplicación del otro virus (y viceversa) provocando síntomas mucho más graves.
Pero… ¿Qué hacemos nosotros en esta guerra? Pues hasta ahora hemos sido casi neutrales; poca cosa hemos hecho para ayudar a nuestros cultivos en su guerra contra los virus. Aunque quizás, gracias al conocimiento acumulado en la última década, pronto estemos en la primera línea del bando de las plantas… Pero eso lo veremos en un próximo post.
Las plantas –como cualquier organismo vivo– se defienden de los continuos ataques químicos, biológicos y ambientales que reciben. Una parte de esa defensa depende de genes que se expresan aunque la planta no haya tenido nunca relación con el patógeno –o sea, está genéticamente predeterminada–. Esta resistencia genética ha aparecido por la evolución conjunta de la planta y el patógeno a lo largo de cientos de miles de años y los genes que la regulan son los famosos genes de resistencia. Hay genes de resistencia para todo tipo de patógenos (hongos, bacterias y virus), aunque como estamos “hablando de virus” nos centraremos en ellos. Pero antes debo de aclarar que los términos que emplean las casas de semillas y los virólogos para referirse a la relación entre plantas y virus son muy distintos. Las casas de semillas –siguiendo este documento de la ISF (International Seed Federation)– definen resistencia como la habilidad de una planta para LIMITAR el desarrollo de una enfermedad y establecen dos niveles –resistencia alta (HR) y resistencia intermedia (IR)– según se muestren pocos o muchos síntomas. Sin embargo los virólogos hablan de resistencia si el virus sólo se duplica en la primera célula infectada; de tolerancia si el virus invade la planta y acumula viriones, pero no aparecen síntomas de la enfermedad; y de sensibilidad si el virus invade la planta y ésta muestra algún síntoma, por leve que sea(1). Vamos, que muchas de las variedades resistentes para las casas de semillas serían consideradas plantas sensibles por los virólogos; pero no hay nada peyorativo en esta distinción. La resistencia intermedia a CVYV (el “virus de la vena”) en pepino evita los síntomas sin impedir ni la replicación del virus ni la acumulación de viriones; un virólogo la llamaría tolerancia, pero nos salvó la vida a los pepineros hace 10 años. Las resistencias intermedias a CYSDV (el “virus del amarilleo”) en pepino y a TYLCV (el “virus de la cuchara”) en tomate limitan la duplicación y el movimiento del virus, pero no impiden la aparición de síntomas; para un virólogo serían plantas sensibles, pero a nosotros nos permiten hacer control integrado en pepino y seguir cultivando tomate en algunas áreas de Nijar, donde la presión del “virus de la cuchara” es brutal. Aunque el objetivo final de los virólogos es encontrar genes de resistencia que IMPIDAN la replicación del virus, mucho tenemos que agradecer –al menos en Almería– a estas resistencias intermedias incorporadas por los genetistas de las casas de semillas…
Como ya vimos en el primer post de la serie, los genes –también los genes de resistencia– codifican proteínas, así que serán estas las responsables de la resistencia de la planta al virus. A veces la resistencia genética es pasiva y no implica una actuación de las células vegetales. Nuestra fábrica celular simplemente modifica ligeramente una de sus máquinas –la proteína codificada por el gen de resistencia– que ya no sirve para hacer copias del virus. Pero en muchos otros casos la resistencia genética es activa, y es la presencia del virus la que desencadena una serie de reacciones en la célula infectada. La más conocida y mejor estudiada es la reacción de hipersensibilidad (HR, del inglés Hypersensitive Response) Una reacción de hipersensibilidad me recuerda mucho al final de una película de James Bond; con la alarma sonando estrepitosamente, tiros y explosiones por todas partes y un botón de autodestrucción. Esta vez nuestra fábrica celular detecta la presencia del enemigo y, después de enviar una señal de alarma al resto de las fábricas –las otras células de la planta–, dispara todas sus armas y se autodestruye tratando de matar al virus. En estos casos (podéis ver un esquema en la primera imagen) la planta ha desarrollado una proteína –codificada por un gen de resistencia (R)– capaz de interaccionar con una proteína del virus denominada por ello elicitor –codificada por uno de los genes virales, denominado gen de avirulencia (avr)–; si las dos proteínas se unen, el compuesto resultante dispara toda una serie de mecanismos de defensa vegetal. Se producen en el interior de la célula altísimas concentraciones de agentes oxidantes, hormonas vegetales, toxinas –como las fitoalexinas– y las famosas proteínas de la patogénesis (PR proteins, por el inglés Pathogenesis Related protein) –un grupo muy heterogéneo de proteínas con efecto contra patógenos que últimamente están muy de moda–. La inmensa mayoría de estas sustancias tienen cierta actividad contra hongos y bacterias, pero a los virus no les hacen ni cosquillas; ahora bien, este “pelotazo” químico acabará matando a la célula infectada –al tiempo que endurece y engrosa su pared celular– para así impedir que el virus se mueva a las células vecinas. No se sabe con seguridad cual –o cuales– de estas sustancias intervienen en el aviso al resto de las células de la planta, pero el caso es que las demás células comienzan a activar los mismos mecanismos de defensa y –aunque en menor concentración y sin morir– a acumular las mismas sustancias, adquiriendo así cierta resistencia a los patógenos. En los alrededores de la célula suicida este proceso se denomina resistencia local adquirida (LAR), comienza casi inmediatamente y tiene mayor intensidad. En otras partes más alejadas de la infección se denomina resistencia sistémica adquirida (SAR) comienza más tarde y es menos intensa(2). Todo esto ocurre continuamente en nuestras fincas de pimiento; las resistencias a tobamovirus –los “virus de la verruga” de las solanáceas– y a TSWV –el “virus del spoted”– controladas respectivamente por los genes L4 y Tsw, funcionan exactamente de esta forma. Sin embargo, todos sabemos que las resistencias genéticas se rompen en muchas ocasiones. Con temperaturas muy altas y alta presión del virus el sistema proteico que dispara la resistencia puede fallar, pero el contraataque de los virus se basa en la extraordinaria facilidad con la que pueden aparecer cepas capaces de burlar la resistencia genética; los virus sufren mutaciones, recombinaciones entre cepas, recombinaciones con el genoma del huésped… Especialmente problemático es el caso del TSWV que –además de lo dicho– puede intercambiar alguna de las tres hebras de ARN de su genoma entre cepas (reasociarse) o recombinar con su vector, con lo que presenta una variabilidad tremenda. Según este reciente estudio, donde unos franceses destripan la madeja que va dejando el “virus del spoted” alrededor del mundo, la reasociación estaría muy relacionada con la ruptura de la resistencia genetica a TSWV en pimiento proporcionada por el famoso gen Tsw.
Pero, aunque parezca mentira, si hablamos de virus vegetales la resistencia genética es sólo un complemento. El principal mecanismo de defensa antiviral de las plantas está basado en el reconocimiento y destrucción del ARN de los virus y forma parte de lo que los científicos denominan Silenciamiento Génico Post-Transcripcional (PTGS por el inglés Post-Trascriptional Gen Silencing) Detrás de este pomposo nombre está lo que muchos consideran como el primer gran descubrimiento científico del siglo XXI (sus primeros postuladores, los norteamericanos C. C. Mello y A. Fire, recibieron por su trabajo el Premio Nobel en el 2006) Este tema mantiene hiperactivos a los biólogos moleculares de medio mundo, pues su comprensión y control puede traer soluciones médicas y biotecnológicas impensables hace sólo unos años –también en el ámbito de la agricultura, como veremos otro día–. Para los muy frikis he tratado de resumir lo básico del proceso en la segunda imagen (tampoco llego mucho más allá) aunque evidentemente es muchísimo más complicado… El PTGS es un complejo mecanismo celular con el que los seres vivos controlan la expresión de los genes, y su funcionamiento me recuerda mucho a una especie de Control de Calidad de nuestra fábrica celular. Recordemos que en el centro de operaciones de nuestra fábrica –el núcleo celular– las instrucciones escritas en ADN se copiaban en ARN –durante la trascripción genética–. Algunas de estas copias se doblan sobre si mismas formando un bucle de ARN doble. Cuando llegan al citoplasma, estas copias dobladas no pueden traducirse en los ribosomas –los talleres que fabrican proteínas–, pero si son trabajadas por el sistema de Control de Calidad de nuestra fábrica celular, que corta con unas tijeras –un complejo enzimático denominado DICER– el bucle de ARN doble en dos pequeños pedacitos llamados micro-ARN (o miRNA, por sus siglas en ingles) Después, los Inspectores de Calidad –un complejo enzimático denominado RISC– buscan en toda la fábrica celular cualquier copia de ARN que encaje con estos micro-RNA y –una vez la encuentran– rompen o estropean la copia, impidiendo así que los ribosomas fabriquen la proteína que codificaba. De esta manera la célula controla qué proteínas tiene que fabricar en cada momento. Pues bien, los virus vegetales fabrican en algún momento de su ciclo ARN doble. Cuando el Control de Calidad encuentra en nuestra fábrica celular ARN doble procedente de un virus lo corta con sus tijeras –el complejo DICER– en pequeños pedacitos llamados pequeños ARN interferentes (o siRNA, por sus siglas en inglés) Los inspectores de calidad –el complejo RISC– utilizan algunos de estos pequeños ARN interferentes para reconocer el ARN del virus y destruirlo, deteniendo así la infección. El Control de Calidad también utiliza parte de los pequeños ARN interferentes para fabricar más ARN doble y volverlo a cortar, amplificando el control del virus. Además envía parte de los pequeños ARN interferentes a otras células, creando una protección antiviral sistémica. El control de virus vegetales mediante PTGS es un mecanismo muy efectivo que protege a las plantas de la mayoría de los virus vegetales (si no fuera por él casi podría decirse que todos los virus infectarían a todas las plantas), pero –como bien sabemos– no es infalible. Se sabe que algunos virus son capaces de interferir y desactivar este sistema (los potyvirus son expertos en esto), o de modificar algunas estructuras celulares para replicarse a salvo de los complejos RISC. En esta guerra ninguno de los dos contrincantes va a rendirse. Llevan así millones de años y así seguirán unos cuantos millones más, siempre defendiéndose y contraatacando. ..
Edito porque se me había olvidado que los virus muchas veces atacan conjuntamente, especialmente cuando dos virus son transmitidos por el mismo vector. En Almería es muy fácil ver infecciones simultáneas de TYLCV y ToCV en tomate, o de CVYV y CYSDV en pepino –los cuatro trasmitidos por Bemisia tabaci–, o de TSWV y PMoV en pimiento –trasmitidos por Frankliniella occidentalis–. En estas infecciones mixtas los mecanismos de defensa vegetal que desactiva un virus favorecen la duplicación del otro virus (y viceversa) provocando síntomas mucho más graves.
Pero… ¿Qué hacemos nosotros en esta guerra? Pues hasta ahora hemos sido casi neutrales; poca cosa hemos hecho para ayudar a nuestros cultivos en su guerra contra los virus. Aunque quizás, gracias al conocimiento acumulado en la última década, pronto estemos en la primera línea del bando de las plantas… Pero eso lo veremos en un próximo post.
(1)Aparte –y permitidme el tono de broma– está el término “antivirus” demasiado utilizado en nuestro sector y que jamás debe emplearse fuera de una tienda de informática. Este “palabro” confunde, genera falsas expectativas y acaba ocasionando problemas a agricultores, técnicos, almacenes y casas de semillas. Así que –en mi opinión– siempre es mejor hablar profesionalmente y con propiedad, aunque haya que repetir las cosas veinte veces.
(2)En este sistema de defensa de las plantas se basan muchos de los famosos inductores de resistencias englobados en el concepto “otros medios de defensa fitosanitaria” y conocidos vulgarmente como “productos ecológicos”. Claro que el hecho de que exista una base científica importante no quiere decir que en la práctica todos funcionen…
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enfermedades
miércoles, 8 de febrero de 2012
El factor humedad
Tal es su importancia que quizás ( y digo quizás) si la humedad relativa hubiese sido elevada, los daños por helada de estas pasadas noches no hubiesen sido tan cuantiosos, y es que muchos invernaderos se quedaron esa noche en un 20% de humedad relativa.
Tal es su importancia que su exceso, con valores cercanos al 100% en otoño e invierno son fundamentales para la proliferación de enfermedades, lease mildiu, botritis o esclerotinia.
Tal es su importancia que nos determinará el exito o fracaso en cultivos de primavera como melon o sandia, si en el escaso tiempo de su floración las condiciones de humedad relativa no son buenos, es decir si son muy bajas o son muy altas, la producción será muy escasa.
Tal es su importancia que descensos acusados de humedad provocará marras de cuaje, malformación de frutos, escaso crecimiento vegetativo, lenta adaptación de auxiliares... y así podría seguir enumerando episodios en donde es determinante este factor y aún así, a pesar de conocer todo esto, creo que sigue siendo la más descuidada de las prácticas agricolas.
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métodos culturales
martes, 7 de febrero de 2012
Los maravillosos 2000
Mirando la serie de precios medios del pimiento desde 1999 hasta 2009 del ministerio de agricultura aparecen estos: 1999 (53,06: 51,89); 2000 (76,51: 72,15); 2001 (64,70: 59,2); 2002 (60,39: 53,09); 2003 (78,23: 66,34); 2004 (86,35: 70,56); 2005 (67,86: 50,81); 2006 (69,11: 51,63); 2007 (85,2: 61,37); 2008 (84,76: 57,55); 2009 (64,99: 47,66). La primera cifra es la media nominal en céntimos de euro y la segunda, en negrita, las medias ajustadas a la inflación con base en 1998.
Altibajos como ya sabiamos de más, pero la inflación de los años de burbuja ha sido muy dañina porque el valor real de los frutos ha bajado pero el de los costes de producción ha aumentado mucho como así atestiguan los datos de inflación de la serie histórica: 1999 (2,2); 2000 (3,5); 2001 (2,8); 2002 (3,6); 2003 (3,1); 2004 (3,1); 2005 (3,4); 2006 (3,6); 2007 (2,7); 2008 (4,1); 2009 (-0.2) si la fuente que he utilizado no me engaña. Un total del 31,9 en 11 años. Al mismo precio del 98 el valor real ha perdido el 31,9 %.
Se habla en política económica de los felices 2000 en España. Pero para los agricultores de un cultivo tan bueno como el pimiento no lo fueron. Como habrá sido para cultivos peores?
Altibajos como ya sabiamos de más, pero la inflación de los años de burbuja ha sido muy dañina porque el valor real de los frutos ha bajado pero el de los costes de producción ha aumentado mucho como así atestiguan los datos de inflación de la serie histórica: 1999 (2,2); 2000 (3,5); 2001 (2,8); 2002 (3,6); 2003 (3,1); 2004 (3,1); 2005 (3,4); 2006 (3,6); 2007 (2,7); 2008 (4,1); 2009 (-0.2) si la fuente que he utilizado no me engaña. Un total del 31,9 en 11 años. Al mismo precio del 98 el valor real ha perdido el 31,9 %.
Se habla en política económica de los felices 2000 en España. Pero para los agricultores de un cultivo tan bueno como el pimiento no lo fueron. Como habrá sido para cultivos peores?
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lunes, 6 de febrero de 2012
Nereistoxinas
Parece que otra vez empezamos a mierdear. Vovemos a bailar el Tango y nos pillan con las manos en la masa. Los derivados de nereistoxinas son muy populares en China pero NO ESTAN AUTORIZADOS EN LA UNIÖN EUROPEA. Vale que haya mucho trips pero ya estamos experimentados en la lucha contra el trips, lo mejor son las placas amarillas.
Fueron aisladas por Nitta en 1934 del gusano marino Lumbriconereis heteropoda y es una neurotoxina, afecta el sistema nervioso. Desde entonces se han producido muchos derivados, sobre todo en China aunque también hay patentes europeas. De ellos los más conocidos son Caltap. Bensultap, Tiosultap y Tiociclam. En el IRAC MoA se clasifican en el grupo 14: Bloqueadores del canal nicotinidico receptor de la acetilcolina, pero no se conoce completamente su modo de acción.
Fueron aisladas por Nitta en 1934 del gusano marino Lumbriconereis heteropoda y es una neurotoxina, afecta el sistema nervioso. Desde entonces se han producido muchos derivados, sobre todo en China aunque también hay patentes europeas. De ellos los más conocidos son Caltap. Bensultap, Tiosultap y Tiociclam. En el IRAC MoA se clasifican en el grupo 14: Bloqueadores del canal nicotinidico receptor de la acetilcolina, pero no se conoce completamente su modo de acción.
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domingo, 5 de febrero de 2012
La espiral del silencio--Nadie nos va a parar ahora
Elisabeth Noelle-Neumann era una joven nazi en los años cuarenta. Después se dedicó a estudiar porque se producen esos fenómenos de opinión masivos. Su teoría de la espiral del silencio trata de explicarlos. En pocas palabras la gente se adhiere a una opinión generalizada por tal de no quedar aislada indpendientemente de que esa opinión sea real o no, sea positiva o negativa para sus intereses. Saco esto a colación porque después de que sea aprobado el acuerdo con Marruecos (que ya sabemos que es malo para nuestros intereses) el conjunto de comerciales, compradores, plataformas, intermediarios y demás va a vendernos la moto de que los bajos precios se deben única y exclusivamente a ese acuerdo con lo cual diluiran sus responsabilidades y todos tan contentos. El problema de caer en esta espiral es que la gente por inercia dejará de buscar otras explicaciones concomitantes tan importantes o más (debilidad de los ofertantes, fallos de comercialización, necesidades financieras y otros). Osea cornudos y apaleados.
Un poco de ánimo: nothig's gonna stop us now del mítico grupo Jefferson starship
And we can build this dream together
Standing strong forever
Nothings gonna stop us now
And if this world runs out of lovers
Well still have each other
Nothings gonna stop us, nothings gonna stop us now
Un poco de ánimo: nothig's gonna stop us now del mítico grupo Jefferson starship
Standing strong forever
Nothings gonna stop us now
And if this world runs out of lovers
Well still have each other
Nothings gonna stop us, nothings gonna stop us now
sábado, 4 de febrero de 2012
Clorosis en tomate
"Estos síntomas se aprecian cada vez más en el cultivo de tomate de la zona de Nijar con siembras de octubre.
Se aprecia un amarilleo severo que llega incluso a secar las hojas basales, el ápice se paraliza y se riza, su distribución es aleatoria.
Hace años se venia viendo plantas aisladas y no se le prestaba ninguna atención, achacandose a problemas relacionados con baja C.E. en suelo, debido a lavado de sales consecuencia de agua de lluvia. Pero estos síntomas son cada vez más frecuentes, pues antes solo se observaban en plantaciones en primavera y especialmente en variedades de verde y raf, pero ahora se ve en casi todos los tipos de tomate, y siempre en estas fechas.
En cultivos con un estado fenológico avanzado pueden observarse pero menos acusados.
Tras realizar análisis de suelo de la zona concreta, así como análisis foliar, lo único que se obtiene es una carencia de nitrógeno, como evidencian los síntomas, pero la planta apenas responde ante la aplicación de nitrogeno via suelo o via foliar. Con aplicaciones de zinc, manganeso y molibdeno, via foliar, la planta mejora pero no lo suficiente.
Para mi parecer esto me recuerda un poco a los problemas que teniamos antes de conocer la existencia de ToCV, que todos pensabamos en una carencia de Zn-Mn, tal y como pasa con este Expedient X. En fin espero que alguien pueda ayudar a resolver este tema. Un saludo y gracias·"
Y yo añado, gracias al compañero Licopeno77 por su colaboración.
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fisiopatias
viernes, 3 de febrero de 2012
Tomato Chlorosis Virus
Cuando empeze en esto del peritaje en la zona de Roquetas de Mar y Vicar –allá por el 1997– estabamos demasiado preocupados con el TYLCV como para pensar en otra cosa. Los tomates Daniela que haciamos por aquellas fechas se enviraron todos aquel invierno, tratabamos contra mosca blanca tres veces por semana y –al menos en la empresa donde yo trabajaba– colocamos kilometros de mallas anti-insectos. La situación con el "virus de la cuchara" era muy grave, así que no le hicimos demasiado caso a las clorosis galopantes que aparecían en las hojas viejas de los tomates. Tenía toda la pinta de una carencia de magnesio, así que lo arreglabamos subiendo el sulfato de magnesio en el abonado y recetando corectores "a punta pala". Bueno; lo de arreglarlo es un decir, porque la clorosis acababa comiéndose las pocas matas que no había que despuntar por el virus... Como ha pasado más de una vez en esta tierra mia nos pasamos de listos; asi que los peritos de este campo nos quedamos con la boca abierta cuando 3 años despues unos malagueños de la Estación Experimental La Mayora (dependiente del CSIC) –después de publicar este artículo– llegaron a una charla anunciándonos que el ToCV –Tomato Chlorosis Virus–era el agente causal de esas clorosis. Un par de años después se realizó una prospección por toda España (ver aquí) en la que se pudo comprobar que el virus se había extendido por Andalucía, Murcia, Valencia y Las Islas Baleares.
El ToCV es un crinivirus trasmitido de forma semipersistente por moscas blancas –tanto por Bemisia tabaci como por la menos frecuente Trialeurodes vaporariorum– y podéis ver sus síntomas en la primera imagen. Comienzan por una clorosis muy marcada en las hojas bajas o intermedias de la planta, que va agravándose conforme la hoja envejece. En muchas ocasiones estos amarilleos van asociados a manchas de color pardo a ligeramente purpura, o a lesiones necróticas en las hojas. Conforme la enfermedad avanza, las hojas viejas se enrrollan sobre si mismas y se vuelven fragiles y quebradizas. El desarrollo de las plantas infectadas se ve muy mermado y –aunque no aparecen daños en el fruto– baja bastante el calibre y –sobre todo– la producción.
Si recordais el último post que publique sobre los virus, sufrimos otros crinivirus en nuestros cultivos. El más importante y conocido es el CYSDV –el "virus del amarilleo" de las cucurbitáceas– y el ToCV se comporta de manera muy similar. La dispersión en el cultivo depende de la población de mosca blanca que tengamos, sobre todo justo después del trasplante que es cuando la planta es más sensible. En la finca donde he hecho las fotos sufrimos una entrada de mosca blanca bestial nada más plantar, procedente del arranque de unos tomates de verano de una explotación vecina. Aunque acabamos con la mosca en menos de una semana (¡Bendito Teppeki!) tuvimos que reponer el 60% del las plantas –se las llevó el "virus de la cuchara"–, pero a los pocos meses pudimos comprobar que el 40% que se quedó en el bancal –la plantación es de Caniles, una variedad con cierta tolerancia a TYLCV– estaba infectado de ToCV. En la primera foto podéis ver la diferencia que hay ahora entre las plantas repuestas (mucho más desarrolladas) y las que no se repusieron (cloróticas y raquíticas) Otra característica de los crinivirus es que sólo se desarrollan en el floema, así que les cuesta trabajo cambiarse a otros tallos de la planta (la situación que ilustra la segunda imagen es habitual) Menos mal que, igual que el "virus del amarilleo", no afecta al fruto que –como también podéis ver en la segunda foto– es de bastante calidad.
En esta finca –infectada desde el principio– los síntomas son muy claros, aunque a pesar de ello la analizé y puedo asegurar que sin lugar a dudas los síntomas se deben a este virus. Pero en infecciones más tardías y/o con síntomas iniciales es muy fácil equivocarse. Para ilustrarlo, y con el permiso del compañero Lorenzo –desde aquí mi agradecimiento– he montado la tercera imagen con unas fotos que tomó hace unas semanas en su explotación de Nijar. Ni yo ni nadie puede asegurar que esas clorosis sean debidas a una carencia o al ToCV. En estos casos es necesario analizar la planta y –descartado el ToCV– hacer una analisis foliar para ver si falta algún nutriente. Desde luego puede ser carencia de magnesio; este ión se absorbe por "flujo de masas" –es decir, cuando la planta toma agua del suelo– y, siendo el tomate una planta muy exigente en este elemento, es fácil que en invierno –con poco consumo de agua por parte de la planta– aparezcan ligeras carencias de magnesio. Pero, evidentemente, "ligeras carencias" no significa que la planta acabe completamente clorótica, raquítica y acartonada... A pesar de que el ToCV lleva más de una década dando por saco y a pesar de lo evidentes que son sus síntomas cuando la enfermedad está bien desarrollada, muchos agricultores –y alguno de mis compañeros de profesión– todavía utilizan correctores de magnesio cuando ven estos síntomas. Alguno tiene todavía más delito y directamente hecha quelatos de hierro... Se ve que el Secuestrene es como la aspirina: Vale para todo.
Por cierto, hace años que se detectó el ToCV infectando pimiento en Almería y en La Mayora ya están trabajando en ello (ver aquí), así que será cuestión de tiempo (esperemos que bastante) el que empiezen a salir positivos de este virus en ese cultivo.
El ToCV es un crinivirus trasmitido de forma semipersistente por moscas blancas –tanto por Bemisia tabaci como por la menos frecuente Trialeurodes vaporariorum– y podéis ver sus síntomas en la primera imagen. Comienzan por una clorosis muy marcada en las hojas bajas o intermedias de la planta, que va agravándose conforme la hoja envejece. En muchas ocasiones estos amarilleos van asociados a manchas de color pardo a ligeramente purpura, o a lesiones necróticas en las hojas. Conforme la enfermedad avanza, las hojas viejas se enrrollan sobre si mismas y se vuelven fragiles y quebradizas. El desarrollo de las plantas infectadas se ve muy mermado y –aunque no aparecen daños en el fruto– baja bastante el calibre y –sobre todo– la producción.
Si recordais el último post que publique sobre los virus, sufrimos otros crinivirus en nuestros cultivos. El más importante y conocido es el CYSDV –el "virus del amarilleo" de las cucurbitáceas– y el ToCV se comporta de manera muy similar. La dispersión en el cultivo depende de la población de mosca blanca que tengamos, sobre todo justo después del trasplante que es cuando la planta es más sensible. En la finca donde he hecho las fotos sufrimos una entrada de mosca blanca bestial nada más plantar, procedente del arranque de unos tomates de verano de una explotación vecina. Aunque acabamos con la mosca en menos de una semana (¡Bendito Teppeki!) tuvimos que reponer el 60% del las plantas –se las llevó el "virus de la cuchara"–, pero a los pocos meses pudimos comprobar que el 40% que se quedó en el bancal –la plantación es de Caniles, una variedad con cierta tolerancia a TYLCV– estaba infectado de ToCV. En la primera foto podéis ver la diferencia que hay ahora entre las plantas repuestas (mucho más desarrolladas) y las que no se repusieron (cloróticas y raquíticas) Otra característica de los crinivirus es que sólo se desarrollan en el floema, así que les cuesta trabajo cambiarse a otros tallos de la planta (la situación que ilustra la segunda imagen es habitual) Menos mal que, igual que el "virus del amarilleo", no afecta al fruto que –como también podéis ver en la segunda foto– es de bastante calidad.
En esta finca –infectada desde el principio– los síntomas son muy claros, aunque a pesar de ello la analizé y puedo asegurar que sin lugar a dudas los síntomas se deben a este virus. Pero en infecciones más tardías y/o con síntomas iniciales es muy fácil equivocarse. Para ilustrarlo, y con el permiso del compañero Lorenzo –desde aquí mi agradecimiento– he montado la tercera imagen con unas fotos que tomó hace unas semanas en su explotación de Nijar. Ni yo ni nadie puede asegurar que esas clorosis sean debidas a una carencia o al ToCV. En estos casos es necesario analizar la planta y –descartado el ToCV– hacer una analisis foliar para ver si falta algún nutriente. Desde luego puede ser carencia de magnesio; este ión se absorbe por "flujo de masas" –es decir, cuando la planta toma agua del suelo– y, siendo el tomate una planta muy exigente en este elemento, es fácil que en invierno –con poco consumo de agua por parte de la planta– aparezcan ligeras carencias de magnesio. Pero, evidentemente, "ligeras carencias" no significa que la planta acabe completamente clorótica, raquítica y acartonada... A pesar de que el ToCV lleva más de una década dando por saco y a pesar de lo evidentes que son sus síntomas cuando la enfermedad está bien desarrollada, muchos agricultores –y alguno de mis compañeros de profesión– todavía utilizan correctores de magnesio cuando ven estos síntomas. Alguno tiene todavía más delito y directamente hecha quelatos de hierro... Se ve que el Secuestrene es como la aspirina: Vale para todo.
Por cierto, hace años que se detectó el ToCV infectando pimiento en Almería y en La Mayora ya están trabajando en ello (ver aquí), así que será cuestión de tiempo (esperemos que bastante) el que empiezen a salir positivos de este virus en ese cultivo.
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miércoles, 1 de febrero de 2012
Crisis agrícola en el Campo de Cartagena
Lo bueno que tiene internet es que se tienen ojos en todos sitios. En este post Maria Jesús Sánchez describe sus impresiones sobre el Campo de Cartagena en la actualidad:
"Ya está pasando, es una realidad. Mientras los agricultores vamos cada uno por un lado discutiendo entre nosotros y culpando de todo a todos sin hacer nada serio para revertir la dirección que lleva el sector, la realidad va poco a poco imponiéndose. En el campo de Cartagena ya se ven, cada año más, invernaderos abandonados (algunos totalmente equipados, calefacción, hidropónico, pantalla térmica, etc) o con cultivos propios de aire libre. En las cooperativas ya se hacen reuniones para buscar alternativas a los cítricos, que son un auténtica ruina, alternativas al cultivo de la lechuga en invierno y al melón y sandía en verano, que van teniendo la misma suerte. Podemos seguir hablando de si Almería o Murcia o si Alicante es mejor, si la cooperativa es mejor que las corridas o alhóndigas, si un partido político lo hace mejor que otro, pero lo que está claro que como no nos pongamos al frente y vayamos juntos todos los agricultores y todos los profesionales que viven del sector la realidad se impondrá a corto plazo, y entre los políticos, los países terceros, las cadenas de distribución y nosotros sin hacer nada, la agricultura intensiva del levante y sur español acabará muriendo. Y como una imagen vale más que mil palabras, decidí el domingo pasado salir de paseo con mis hijos, saliéndome de mi trayecto diario, casa-invernadero-cooperativa-casa, para fotografiar lo que está ocurriendo ya aquí mismo, cuando en estas fechas (primeros de febrero) hace 3-4 años el 90 % de los invernaderos de mi zona tendrían que estar ya todos plantados y cuajando los primeros pimientos:"
"Ya está pasando, es una realidad. Mientras los agricultores vamos cada uno por un lado discutiendo entre nosotros y culpando de todo a todos sin hacer nada serio para revertir la dirección que lleva el sector, la realidad va poco a poco imponiéndose. En el campo de Cartagena ya se ven, cada año más, invernaderos abandonados (algunos totalmente equipados, calefacción, hidropónico, pantalla térmica, etc) o con cultivos propios de aire libre. En las cooperativas ya se hacen reuniones para buscar alternativas a los cítricos, que son un auténtica ruina, alternativas al cultivo de la lechuga en invierno y al melón y sandía en verano, que van teniendo la misma suerte. Podemos seguir hablando de si Almería o Murcia o si Alicante es mejor, si la cooperativa es mejor que las corridas o alhóndigas, si un partido político lo hace mejor que otro, pero lo que está claro que como no nos pongamos al frente y vayamos juntos todos los agricultores y todos los profesionales que viven del sector la realidad se impondrá a corto plazo, y entre los políticos, los países terceros, las cadenas de distribución y nosotros sin hacer nada, la agricultura intensiva del levante y sur español acabará muriendo. Y como una imagen vale más que mil palabras, decidí el domingo pasado salir de paseo con mis hijos, saliéndome de mi trayecto diario, casa-invernadero-cooperativa-casa, para fotografiar lo que está ocurriendo ya aquí mismo, cuando en estas fechas (primeros de febrero) hace 3-4 años el 90 % de los invernaderos de mi zona tendrían que estar ya todos plantados y cuajando los primeros pimientos:"
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politica agraria
Los imprescindibles. Romanesco
" Hay gente que lucha un día y son buenos. otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero estan los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles"
Pero bueno a este cultivo, como a todos, sufren enfermedades y plagas. Ya puse un post sobre el pulgón ceniciento de las coles y ahora vemos un ataque de sclerotinia, se ven claramente los esclerocios.
Las temperaturas suaves de la primera parte del mes y una humedad relativa alta en la zona del cuello, favorecido por la proliferación alrededor de vinagreras ( Oxalis pes-caprae) han ayudado a su instalación.
El marco de plantación y la fisionomia de la planta dificulta que los tratamientos fitosanitarios sean totalmente efectivos, pero con esfuerzo e ingenio lo estan consiguiendo.
Este tipo de gente son los imprescindibles.
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