El otro día surgieron unos cuantos comentarios sobre los
tobamovirus en pimiento –tanto el
TMV
como sus
“primos” el
ToMV y el
PMMV– y sobre las resistencias que hay que utilizar en cada caso.
La verdad es que en Almería, desde que se generalizó el uso de variedades con
el famoso gen L
4 –sobre todo en los tipos california– nos olvidamos de este
tema, que por aquellos años 90 del pasado siglo en que yo estudiaba y comenzaba
a trabajar sí estaba de rabiosa actualidad. Pero últimamente están apareciendo
especialidades de pimiento –como los tipos sweet-bite– que no llevan
incorporadas resistencias a estos virus, y no está de más refrescar la memoria…
Así que aprovechando la coyuntura decidí desempolvar mis apuntes, preguntar un
poco al “señor Google” para actualizarme y hacer este post. Y como veréis al
final tenía razón el compañero
destripaterrones; no conviene bajar nunca la
guardia…
Recordando lo que ya comenté en
este
otro post, los tobamovirus son virus vegetales que se trasmiten por semilla
y por contacto, y que además permanecen en el suelo durante muchísimo tiempo –inmunes
a solarizaciones y desinfecciones químicas– porque tienen viriones muy
estables. Esto los convierte en virus muy jodidos, primero porque a partir de
una sola planta podemos infectar toda una plantación al realizar las
operaciones de cultivo –podas y recolección– y segundo porque ese suelo permanecerá
infectado prácticamente de por vida. Como todos los virus que se trasmiten por
semilla, el continuo trasiego de material vegetal a lo largo y ancho del mundo
les ha posibilitado tener una distribución global. En pimiento suele aparecer
el
virus del moteado suave del pimiento
o
PMMV –
Pepper Mild Mottle Virus– (cuyos síntomas podéis ver en la primera
imagen, que he montado con las estupendas fotos que me ha enviado la compañera
AURORA desde el Campo de Cartagena),
pero si consultamos la bibliografía veremos que hay 7 tobamovirus capaces de infectar
al pimiento y que todos muestran síntomas muy similares –en algunos casos
completamente idénticos–. ¡Menudo lio! Afortunadamente se puede simplificar, y
mucho. Pero ya que estamos hagamos un poco de historia…
El
virus del mosaico
del tabaco o
TMV –
Tobacco Mosaic Virus– fue el primer
virus que se descubrió; ya a finales del siglo XIX se había descrito la
enfermedad sobre tabaco y se sabía que era de naturaleza infecciosa, aunque hasta los años 30
del pasado siglo no se identificó al agente causal. Pronto se vio que algunas
cepas –aunque también aparecían en tabaco– infectaban más frecuentemente a
tomate y a pimiento; estas cepas, llamadas en un principio
“cepas tomate” acabaron separándose
en un virus distinto, el
virus del
mosaico del tomate o
ToMV –
Tomato Mosaic Virus–. Así estaban las
cosas cuando aparecieron las primeras variedades resistentes de pimiento que
portaban el gen L
1; y durante
años la cosa fue bien. Pero a mediados de los años 70 aparecieron en Holanda
cepas capaces de romper esta resistencia y que fueron llamadas en un principio
“cepas pimiento”, porque no eran capaces de infectar al tomate. Las casas
de semillas reaccionaron e incorporaron el gen de resistencia L
2 –que
protegía a los pimientos de este nuevo virus– y la cosa volvió a funcionar a
medias, porque algunas cepas del sur de Europa superaban la resistencia sin
problemas. Hubo que trabajar para incorporar el gen de resistencia L
3
y conseguir unos años de tranquilidad. Pero las buenas noticias duraron poco,
porque está resistencia también fue superada por nuevas cepas que aparecieron
en Sicilia. Todas estas
“cepas pimiento”
fueron agrupadas en dos virus: el
virus
del moteado suave de la paprika o
PaMMV
–
Paprika Mild Mottle Virus– y el
virus del moteado suave del pimiento o
PMMV –
Pepper Mild Mottle Virus–. A todo esto había aparecido una cepa
rara de TMV primero en Argentina y luego en Holanda, que los holandeses
llamaron
BePMV –
Bell Pepper Mosaic Virus– y ademas un grupo de cepas parecidas al
ToMV en Hungría –rompiendo las resistencias de los genes L
1 y L
2–, que
los húngaros llamaron
ObPV –
Obuda Pepper Virus–. Fuera de todo este
lío está el
virus del mosaico verde
atenuado del tabaco o TMGMV –
Tobacco Mild Green Mottle Virus–, del
que ya hablamos en
otro
post. Contadlos y veréis que salen 7, y la mayoría surgidos a raíz del empleo
masivo de variedades resistentes; es lo que tienen las resistencias genéticas…
Para simplificar el lio de virus y cepas nuevas que
aparecían continuamente –cada una ignorando unos u otros genes de resistencia–
los virólogos y mejoradores vegetales
desarrollaron el concepto de patotipo.
Desde
este punto de vista –mucho más simple y práctico–
poco importa el nombre del virus o la cepa, sino que genes de
resistencia son capaces de impedir que infecte a la planta. Eso sí, como
suele pasar en estas cosas de las resistencias cada grupo ha decidido llamarlos
de una forma diferente –P
0, P
1, P
1,2 y P
1,2,3
los virólogos y Tm:0, Tm:1, Tm:2 y Tm:3 los mejoradores–. En la segunda
imagen he puesto una tabla que relaciona los distintos virus con los patotipos
y los genes de resistencia siguiendo la bibliografía que he encontrado. Como
podéis ver en los análisis ELISA que hacen los laboratorios el BePMV holandés aparecerá
como TMV corriente y moliente, el ObPV húngaro como el más habitual ToMV y el
PaMMV como el conocidísimo PMMV, así que podemos prescindir olímpicamente de estas
rarezas y dejar los 7 virus en los 4 que todos conocemos. Simplificado el tema,
para estar seguros de no tener TMV en
nuestros pimientos hay que poner al menos una variedad L1 (Tm: 0), para estar seguros de
no tener TMGMV al menos una L2 (Tm: 1), para estar seguros de no tener ToMV al menos una L3 (Tm:
2) y para asegurarnos de no tener problemas con PMMV tendremos que poner una L4 (Tm: 3) Eso sí,
teniendo en cuenta que el virus que está más distribuido en Almería es el PMMV
a mí se me abren las carnes cada vez que un agricultor me pone una variedad con
menos de L3, y desde luego me quedo más tranquilo con una L4…
Claro que esto nos sirve en España, porque si estuviéramos en
Israel tendríamos motivos para estar intranquilos incluso con una variedad L4...
En el 2008 unos investigadores israelitas hallaron una cepa del PMMV capaz de romper
la resistencia del gen L
4 (
ver
artículo aquí) y definieron el patotipo P
1,2,3,4, contra el que
actualmente no hay fuentes de resistencia. Si leéis el artículo veréis que la
ruptura se debe a que ha cambiado… ¡¡Un solo aminoácido de la proteína de la
cápside viral!! Si es que son unos cabroncetes estos bichejos… En fin, por ahora parece que la cosa no ha ido a
mayores; y esperemos que siga mucho tiempo así por el bien de todos. A fin de
cuentas Israel no está tan lejos de Almería.