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viernes, 16 de marzo de 2012

El colémbolo pijama

Al principio era habitual que los confundiésemos con trips –todavía queda por ahí algún despistado que se lleva un buen susto al encontrárselos–, pero desde que nos apuntamos a esto del control integrado los pimenteros almerienses nos hemos acostumbrado a ver colémbolos en las flores de pimiento al inicio de campaña. Fuera de este cultivo es más raro verlos, aunque a veces aparece el protagonista de hoy… Pero aprovechando que ayer lo “cazé” en una finca de sandías voy a hablar un poco de este grupo de artrópodos.
Y digo artrópodos y no insectos porque estos bichos –a pesar de tener 6 patas– no son insectos, aunque están muy relacionados (de hecho ambos grupos forman la superclase Hexapoda, que agrupa a las clases Insecta y Collembola) Los colémbolos son bichos muy diversos, presentes en todos los continentes –incluida la Antártida– y probablemente son los animales terrestres más numerosos del planeta (se habla de más de 60.000 individuos por metro cuadrado) Si no los vemos habitualmente es porque la mayoría de las especies viven en el suelo, alimentándose de restos orgánicos en descomposición; basta con meter bajo un binocular el cepellón de cualquier planta para ver decenas de pequeños colémbolos. Solo unas pocas especies –pertenecientes al orden Entomobryomorpha– se dedican a subirse a nuestras plantas y llaman nuestra atención. Como puede deducirse por el nombre, este orden de colémbolos se parece mucho a los insectos (por eso los confundimos con los trips), pero vistos bajo un binocular hay un detalle que los hace inconfundibles. Como podéis ver en la primera imagen tienen un apéndice en su parte trasera –denominado fúrcula– que nunca aparecerá en un verdadero insecto. Normalmente está plegada bajo el abdomen, pero cuando el colémbolo se siente amenazado la fúrcula se dispara como un resorte catapultando al animal, que literalmente sale disparado dando un salto mortal. Este eficaz mecanismo de salto les sirve para defenderse de sus enemigos –aparte de complicarle la vida al infeliz fotógrafo aficionado que trata de hacerles una foto tumbado sobre la arena del invernadero…–.
Pero centrémonos en el protagonista de hoy. El colémbolo que encontré en las sandías es menos frecuente y distinto a los que abundan en los pimientos. Como podéis ver en la segunda imagen tiene un llamativo diseño sobre el abdomen a rallas blancas y negras y –aunque no estamos completamente seguros– creemos que se trata de la especie Willowsia platani (al menos a esa conclusión hemos llegado Eulophidae –mi inseparable compañero de frikerias– y yo siguiendo las claves de esta estupenda página web sobre colémbolos y comparándolo con las fotos de esta especie que aparecen en ella) Yo, para aclararme y evitar meter la pata, le llamo simplemente “colémbolo pijama”. Debido al cebreado del abdomen es fácil confundirlo a primera vista con el Aeolothrips –el famoso “trips pijama” del que hablamos aquí–, pero como podéis ver en la tercera foto las similitudes entre colémbolos y trips no resisten un vistazo más en detalle con un cuentahílos.
En cuanto a su importancia en el cultivo, en mi opinión no es más que un visitante ocasional que no causa ningún daño ni genera ningún beneficio; vamos, una simple curiosidad. Sin embargo hace un par de años unos compañeros lo encontraron asociado a pequeños daños en las hojas de plántulas de pepino, como podéis ver en la cuarta imagen. Según me contaron, no llegaron a tener claro si las lesiones las habían causado los colémbolos o simplemente estaban alimentándose de tejido vegetal dañado por otros motivos; en cualquier caso las lesiones no afectaron para nada al desarrollo del cultivo.
Lo cierto es que hay muy pocas especies de colémbolos herbívoras y, por tanto, son muy pocas las posibilidades de que se transformen en plaga. Pero como en todo hay excepciones; la especie  Protaphorura armata (antiguamente conocida como Onychiurus armatus) fue una plaga de cierta importancia en los cultivos de remolacha azucarera españoles. De hecho a finales de los 90 los productores castellano-leoneses realizaron estudios y ensayos para mejorar  el control de este colémbolo en sus cultivos (ver aquí)

5 comentarios:

  1. Los colémbolos los he visto a veces asociados a los sustratos que acompañan a los enemigos naturales que se sueltan en campo, sobre todo Swirskii, aunque nunca con el pijama aún puesto :))

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    1. Jeje, quizás haya que buscarlos de noche.

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  2. El colembolo pijama, el trips pijama, acuestate ya entomofilo que aburres a las ovejas pijama

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    1. ¡¡¡Cuanto tiempo!!! Me alegro de verte por aqui... Ya te echaba de menos

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    2. Suele pasarle a las mejores queserías que atraídas por su agradable aroma acuden hasta las ratas, por no es problem porque sus exquisitos quesos no están a su altura, inalcanzables para ellas, por lo que salivan se ciscan y con las mismas se largan. Es inevitable. Pero volverán.

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