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miércoles, 30 de marzo de 2011

Moscas zancudas en sandía

Hace unos días un amigo me llamó y me preguntó por unos gusanos grandes (median entre 3 y 4 cm) y grises que había encontrado comiéndose una rastra de sandía. Su descripción no me cuadraba, así que le pedí que me trajera una muestra a ver si averiguábamos que demonios era.

Lo que me trajo eran los gusanos de la primera foto. Su forma y el hecho de que no tuvieran patas los delataba como larvas de dípteros nematóceros. O sea que, dicho en cristiano, eran larvas de alguna mosca, pero… ¿Qué mosca podía tener ese tamaño? ¿Y qué hacían sus larvas comiéndose una rastra de sandía? Afortunadamente siempre hay gente que de verdad sabe de insectos a la que uno puede preguntar. Jan Van der Bloom (de COEXPHAL) las identifico nada más verlas. Eran larvas de moscas zancudas pertenecientes a la familia tipulidae. La mayoría de las larvas de tipúlidos se alimentan de desechos, pero algunas comen raíces y hojas, llegando a ser una plaga importante de los céspedes. Por su aspecto los ingleses las llaman leatherjackets” (chaquetas de cuero) pues su piel es marrón y de aspecto coriáceo y –como en todas las moscas– las larvas desarrolladas son bastante más grandes que los adultos. Es casi imposible concretar la especie, pues sólo se han identificado las larvas del 2% de las 4.256 especies de tipúlidos catalogados a nivel mundial.

Los adultos son insectos delgados, de patas muy largas y apariencia frágil. Como podéis ver en la segunda foto su aspecto es muy diferente del de la mayoría de las moscas y con esa pinta es lógico que los guiris les llamen “Crane flies” (moscas grulla o moscas grúa) Son muy malos voladores –algo muy raro en las moscas– y cuando están en reposo mantienen sus alas abiertas dejando ver los balancines. Por eso a primera vista recuerdan a los mosquitos, y teniendo en cuenta el tamaño de algunas especies (entre 2 y 6 cm) dan bastante grima. Aunque no hay que preocuparse; su aparato bucal esta adaptado para libar –no para picar–, así que prefieren el néctar y la melaza a la sangre humana.

Evidentemente la aparición de estas larvas herbívoras en un cultivo de sandía es sólo una anécdota. Ni son plaga ni hay que preocuparse por ellas, pero no está de más conocerlos por si aparecieran en nuestro invernadero. Otra curiosidad más, de las muchas que veremos en nuestros cultivos con esto del Control Integrado.

3 comentarios:

  1. este año los calabacineros nos vamos a poner las botas...

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  2. que no falte el buen humor.............

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  3. Sergio, lo que teneis que hacer los calabacineros con los beneficios de esta campaña es comprar la bahia de san miguel y urbanizarla. lo importante es que ese dinero se quede dentro de almeria y no se invierta fuera.

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